Las criptomonedas se convirtieron en el activo financiero favorito para los inversores institucionales que quisieron aumentar el grado de diversificación de sus portafolios. Esta tendencia ha resultado indudable según datos recopilados por PitchBook durante el trascurso del 2021, el resultado ha sido acompañado, además, del interés por participar proveniente de la región latinoamericana, aumentado su uso y conocimiento de cómo emplear los beneficios en el día a día. Ejemplo de ello, lo vimos en el artículo en que Finder señaló que éste país de la región se encontraba por encima de los Estados Unidos en la posesión de activos digitales.
El impacto significativo que hemos podido evidenciar a través de la cotización de máximos históricos de diversos activos durante el año, ha sido a través de la participación de los fondos de gestión que han inyectado 30.000 millones de dólares dentro del mercado, batiendo la cifra del récord que fue alcanzada en el 2018 con una participación de 8.000 millones de dólares, según reportó Bloomberg.
Años atrás, en el comienzo de la fiebre de rentabilidad por las criptomonedas, eran pocos los activos que llamaban la atención de los usuarios para invertir su dinero. En aquellos días, el foco del interés popular estaba dirigido hacia la propuesta de oro digital que significaba Bitcoin, trayendo como consecuencia que el precio registrara crecimientos constantes y que lo único de lo que se hablara en el entorno era sobre el aumento del precio en vez de su propuesta de valor. Gracias a la posterior caída que registró el criptoactivo rey, todo el mercado pudo entender que al igual que todos en las finanzas tradicionales, las criptomonedas tenían su ciclos alcistas y bajista, pero fueron estos ciclos los que nos llevaron de 3.200 dólares por Bitcoin a los precios en que cotiza hoy en día.
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El tiempo ha pasado, las criptomonedas se encuentran con mucha más madurez de la que tenía años atrás. Paradójicamente, la crisis que llevó a corregir con un impacto tal que no se había visto en toda la década y llevaba a los inversores a ver el panorama de la renta variable como se veía durante la crisis del 2008, hizo que el precio de Bitcoin y todas las altcoin pudieran tomar suficiente impulso al alza para hacer el rally alcista más grande que ha podido apreciarse en el mercado nacido durante la era digital, claro está, hubo apoyo gracias a la inyección de dinero nunca antes vista que estuvo auspiciado por políticas monetarias laxas provenientes de la Reserva Federal de los Estados Unidos.



