Las stablecoins son la piedra angular del mercado de activos digitales, con una capitalización de mercado de más de 100.000 millones de dólares. Los gobiernos ya están dedicando considerables recursos a estar al día con las tendencias. Un informe de noviembre de 2021 publicado por el Grupo de Trabajo del Presidente de los Estados Unidos sobre Mercados Financieros detalla las diversas medidas para garantizar que la regulación de las stablecoins se aplique dentro de las directrices gubernamentales. Una encuesta mundial de bancos centrales realizada por el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) muestra que el 86% de los bancos centrales están ahora activamente comprometidos de alguna manera con las monedas digitales de banco central (CBDC), una forma de stablecoin respaldada por el gobierno. De esta cohorte de bancos centrales, siete han lanzado oficialmente CBDCs, mientras que otros 17 están en la fase piloto, según el rastreador de CBDC del Atlantic Council.
Al igual que todas las criptomonedas, las stablecoins se basan en la tecnología de cadena de bloques (blockchain) para apoyar las transacciones digitales entre pares (P2P), lo que les confiere las propiedades de instrumento al portador y de liquidación final del efectivo. Esta infraestructura descentralizada subyacente promete transacciones más rápidas, menores costes de liquidación, mayor transparencia y mayor control para los usuarios finales.
Múltiples actores del mercado, tanto públicos como privados, han desarrollado múltiples redes de blockchain fragmentadas. Para lograr su plena utilidad, las stablecoins deben operar en muchas de ellas. En la actualidad, los desarrolladores de stablecoins innovadoras como Dai (DAI), TerraUSD (UST) y USD Coin (USDC) se enfrentan a costes y riesgos de seguridad indebidos al construir puentes puntuales para conseguirlo. Para que el mercado crezca e innove más, se necesita una red de interoperabilidad universal que conecte de forma segura todas las redes de blockchain. Estas soluciones de interoperabilidad universal también ayudarán a los desarrolladores de CBDC y stablecoin a superar los costes y riesgos de seguridad asociados a las construcciones puntuales.
La necesidad de la interoperabilidad entre blockchains
Los activos digitales no pueden alcanzar su potencial operando en redes aisladas y las stablecoins no son diferentes. Las soluciones de diseño interoperable permitirán que los activos estables desempeñen un papel fundamental en la transformación económica de muchos países al mejorar los costes, el tiempo y la administración asociados a las transacciones transfronterizas, las remesas e incluso la gestión de la cadena de suministro. Las soluciones de interoperabilidad pueden facilitar el despliegue de activos digitales, tanto a través de las redes de blockchain como entre CBDC específicos.
USDC, una de las stablecoins más dominantes en el mercado, nos da un buen ejemplo de la necesidad de interoperabilidad entre blockchains. Después de que USDC se desplegara inicialmente en Ethereum, el consorcio Centre, los desarrolladores de USDC, tuvieron que reconstruir la pila de USDC en otras redes de blockchain como Solana y Algorand, entre otras, para responder a la creciente demanda del mercado de aplicaciones en estas redes. Al construir estas pilas, los desarrolladores de USDC estaban abordando problemas y deficiencias reales: Las diferentes pilas tecnológicas fragmentan la liquidez de su stablecoin.



