

Durante años, la relación entre el gigante asiático y las criptomonedas ha sido percibida como una secuencia de aperturas y restricciones severas. Sin embargo, los informes recientes que sugieren una posible acumulación masiva de activos por parte de Pekín plantean un escenario radicalmente distinto. La idea de que una nación con tal peso industrial y financiero decida integrar Bitcoin en sus reservas estratégicas no es solo un rumor de mercado, sino una señal de que las reglas de la diplomacia económica están cambiando de forma permanente.
La posibilidad de que China adquiera una cantidad cercana al millón de unidades de este activo situaría al país en una posición de dominio sin precedentes dentro del ecosistema digital. Hasta ahora, el control de las grandes carteras, conocidas comúnmente como ballenas, estaba repartido entre pioneros tecnológicos, fondos de inversión privados y algunas empresas que cotizan en bolsa. La entrada de un actor soberano de esta magnitud transforma la percepción del activo, elevándolo de ser una herramienta de inversión minorista a convertirse en un componente crítico de la seguridad nacional y la soberanía financiera.
Este giro estratégico responde a una necesidad lógica en un entorno de crecientes tensiones internacionales. El sistema financiero tradicional, basado principalmente en la hegemonía de divisas occidentales, ha servido durante décadas como el eje del comercio mundial. No obstante, la búsqueda de alternativas que escapen al control de una sola potencia ha llevado a diversos países a explorar activos que no dependen de bancos centrales extranjeros. Para Pekín, la acumulación de Bitcoin podría funcionar como un seguro frente a posibles sanciones o bloqueos en los canales de pago convencionales, dotando a su economía de una capa de protección digital difícil de vulnerar.
La implicación directa de este movimiento en el mercado global es la validación definitiva de la escasez digital. Si un estado comienza a competir por absorber una parte significativa de la oferta disponible, la presión sobre el valor del activo se vuelve una constante. Este fenómeno obligaría a otras naciones a reconsiderar su postura. Aquellos países que han mantenido una actitud escéptica o meramente regulatoria se verían ante la disyuntiva de permitir que un competidor geopolítico controle una infraestructura financiera que, por definición, es global y descentralizada. Se establece así una competencia por la acumulación de recursos digitales que recuerda a las antiguas luchas por las reservas de metales preciosos.
Es fundamental entender que esta transición hacia un modelo donde los estados son protagonistas no está exenta de fricciones. La llegada de capital institucional a gran escala suele traer consigo una profesionalización de los procesos, pero también una vigilancia mucho más estricta. Para el inversor promedio, la presencia de China como un actor dominante significaría una mayor influencia de las decisiones políticas sobre los movimientos del mercado. Las declaraciones de los organismos oficiales en Pekín tendrían el poder de mover la balanza de confianza de millones de personas, consolidando una estructura donde la volatilidad ya no depende solo de la adopción técnica, sino de los intereses de estado.
Tras años de expansión desordenada, nos encontramos en el umbral de una etapa donde la presencia de los grandes capitales no es solo una posibilidad, sino una realidad que dicta las nuevas reglas del juego. Este fenómeno, lejos de ser un simple cambio de tendencia, representa el paso definitivo hacia una madurez que el sector buscaba desde su creación. El destino de las llamadas altcoins ya no depende únicamente del entusiasmo de comunidades en redes sociales, sino de su capacidad para integrarse en un engranaje financiero mucho más sofisticado y exigente.
La entrada de las instituciones financieras ha traído consigo una mirada crítica que evalúa los proyectos bajo métricas de valor real. En este nuevo escenario, el concepto de utilidad se convierte en el filtro principal que separa las propuestas sólidas de aquellas que nacieron al calor de la especulación pura. Los inversores que hoy gestionan grandes carteras no buscan promesas vacías ni protocolos que solo sirven para generar más tokens sin un propósito claro.
Por el contrario, el enfoque se desplaza hacia soluciones tecnológicas que optimicen procesos financieros, faciliten pagos transfronterizos o permitan la tokenización de activos del mundo físico. Esta transición sugiere que el mercado está operando una suerte de selección natural donde la supervivencia está ligada a la resolución de problemas concretos en la economía.
Es evidente que este proceso conlleva una limpieza necesaria. Durante mucho tiempo, el espacio de las criptomonedas alternativas estuvo saturado de iniciativas carentes de fundamentos técnicos o económicos. La era institucional impone un estándar de cumplimiento regulatorio que actúa como una barrera de entrada infranqueable para los proyectos que operan en las sombras. Aquellas plataformas que no logren adaptarse a las normativas de transparencia y seguridad exigidas por los organismos internacionales corren el riesgo de quedar relegadas al olvido. La confianza, un activo que suele escasear en entornos altamente volátiles, se vuelve ahora el pilar sobre el cual se construyen las nuevas estructuras de inversión.
No obstante, esta profesionalización del mercado no implica la desaparición total de la naturaleza original de los activos digitales. Lo que estamos presenciando es la bifurcación del ecosistema en dos esferas claramente diferenciadas. Por un lado, existe un sector dominado por el rigor institucional, donde los fondos cotizados y los productos estructurados ofrecen una exposición controlada a activos con utilidad probada.
El valor total bloqueado (TVL) de Ethereum podría dispararse diez veces en 2026 a medida que la adopción se expanda a través de múltiples casos de uso e inversores institucionales, según Joseph Chalom, co-CEO de Sharplink.
Sharplink Gaming es la segunda empresa pública con mayores reservas de Ethereum, con 797.704 ETH (ETH), valorados en aproximadamente 2.330 millones de dólares al momento de la publicación, según datos de Ethereum Treasuries.
“El mercado de stablecoins alcanzará los 500.000 millones de dólares para finales del próximo año”, predijo Chalom en una publicación en X el viernes, ya que la capitalización total del mercado de stablecoins actualmente se sitúa en torno a los 308.460 millones de dólares. Un aumento a 500.000 millones de dólares representaría un incremento de aproximadamente el 62%.
Fuente: Joseph ChalomCon más de la mitad de la actividad total de stablecoins (54%) teniendo lugar en Ethereum, tal aumento podría contribuir potencialmente a un incremento en el TVL de la red.
Chalom también espera que los activos del mundo real (RWA) tokenizados experimenten un crecimiento significativo, pronosticando que el mercado alcanzará los 300.000 millones de dólares en 2026. “Los activos tokenizados se multiplicarán por 10 en AUM en 2026, pasando de tokenizar fondos individuales, acciones y bonos a complejos de fondos completos”, afirmó Chalom.
Históricamente, el calendario de Bitcoin ha estado marcado por un evento que muchos consideran sagrado: el recorte en la emisión de nuevas monedas. Este fenómeno, diseñado para garantizar la escasez del activo a lo largo de las décadas, ha sido el principal combustible de la esperanza para quienes esperan ver un crecimiento exponencial cada cuatro años.
Sin embargo, al entrar en el periodo que comprende el cierre de este año y el inicio del próximo, surge una pregunta necesaria sobre si los patrones del pasado siguen siendo una guía confiable para el futuro.
La madurez que ha alcanzado el mercado ha transformado la esencia misma de cómo se valora la principal criptomoneda del mundo. En los primeros ciclos, cuando la liquidez era escasa y el activo era un experimento de nicho, una reducción a la mitad en la oferta diaria de nuevas unidades provocaba un choque inmediato entre la oferta y la demanda. Pero hoy, el escenario es radicalmente distinto. Con la gran mayoría del suministro total ya emitido y circulando en manos de inversores de todo tipo, el peso relativo de las monedas que los mineros lanzan al mercado cada día ha disminuido considerablemente. La fuerza de venta de quienes aseguran la red ya no tiene la capacidad de hundir o elevar el precio por sí sola, simplemente porque el volumen que se mueve en los intercambios globales es inmensamente mayor a la nueva producción de bloques.
Esta transición hacia un mercado de activos maduro implica que debemos mirar más allá del código de la red para entender hacia dónde se dirige el valor. La entrada de los grandes fondos cotizados en las bolsas estadounidenses ha cambiado las reglas del juego de manera definitiva. Ahora, Bitcoin no solo compite por la atención de los entusiastas tecnológicos, sino que se disputa un lugar en las carteras de los gestores de patrimonio más importantes del planeta. Esta institucionalización significa que el precio ha dejado de depender de la escasez técnica para pasar a depender de la liquidez global. Si los bancos centrales deciden abaratar el costo del dinero o si la confianza en los mercados tradicionales se fortalece, el capital fluye hacia los activos de riesgo, incluyendo a las criptomonedas, independientemente de lo que diga el calendario de emisión.
Por lo tanto, la idea de que el evento de reducción de oferta garantiza un despegue inmediato en el año siguiente parece estar perdiendo fuerza frente a los indicadores macroeconómicos. El comportamiento de la Reserva Federal, las tensiones en el comercio internacional y la salud de las grandes economías tienen hoy un impacto mucho más directo en la gráfica de precios que el propio diseño algorítmico de la moneda. Los inversores institucionales no compran Bitcoin porque se emitan menos unidades cada día, sino porque lo ven como una herramienta de diversificación o un refugio frente a la degradación de las monedas tradicionales en un entorno de alta inflación y deuda creciente.
El panorama financiero actual nos sitúa en una encrucijada donde los límites entre los activos tradicionales y la nueva economía digital parecen desdibujarse cada vez más. Durante mucho tiempo, la narrativa predominante en el ecosistema de las criptomonedas defendía la idea de que los activos digitales eran entidades aisladas, capaces de navegar tormentas financieras sin verse afectados por los vientos de Wall Street. Sin embargo, la realidad de los ciclos recientes nos obliga a mirar hacia el parqué de Nueva York para entender los movimientos de precio en el mercado cripto.
La madurez del sector ha traído consigo una integración profunda con los grandes capitales institucionales. Ya no hablamos solo de entusiastas de la tecnología operando desde sus hogares, sino de gigantes financieros que gestionan carteras donde conviven acciones de grandes empresas tecnológicas con participaciones en fondos cotizados de activos digitales. Esta convivencia ha generado un vínculo estrecho, una especie de sombra que Bitcoin proyecta sobre los índices bursátiles, especialmente sobre aquellos que agrupan a las compañías de mayor crecimiento e innovación tecnológica.
Cuando observamos el comportamiento del Nasdaq, es imposible ignorar cómo sus fluctuaciones suelen preceder o acompañar los movimientos de las principales criptomonedas. Esta alineación no es casual. Responde a una lógica de apetito por el riesgo. Los inversores que buscan exposición a la tecnología tienden a tratar a las criptomonedas como una extensión de alta volatilidad de ese mismo sector. Por lo tanto, cuando el pesimismo se apodera de los pasillos de la bolsa neoyorquina, el impacto se siente de manera inmediata en el mercado de activos digitales.
Resulta fascinante analizar cómo el sentimiento de miedo o euforia en la bolsa actúa como un termómetro para el ecosistema cripto. Muchos analistas buscan señales complejas en la cadena de bloques para determinar si hemos llegado al fondo de un ciclo bajista, pero la respuesta podría estar mucho más cerca de los indicadores macroeconómicos tradicionales. Históricamente, el agotamiento de los vendedores en el mercado de valores suele ser el preludio de una recuperación en el precio de los activos digitales. Esto sugiere que el suelo de Bitcoin no se construye en el vacío, sino que se cimenta sobre la estabilidad o el rebote de la renta variable.
La presión de venta que hemos visto recientemente en los índices bursátiles ha sido intensa. Los temores sobre las políticas monetarias y la salud de la economía global han llevado a muchos a liquidar posiciones en busca de liquidez. En este escenario, las criptomonedas sufren de manera desproporcionada debido a su percepción como activos de riesgo extremo. No obstante, es precisamente en este punto de máximo pesimismo donde suele aparecer la oportunidad. Si la bolsa encuentra un soporte sólido y los inversores deciden que los precios de las acciones tecnológicas ya han caído lo suficiente, esa entrada de capital suele desbordarse hacia el sector de los activos digitales.
Bitmain, el mayor fabricante de circuitos integrados de aplicación específica (ASIC), los equipos utilizados para minar criptomonedas de prueba de trabajo (PoW), habría recortado los precios de varias generaciones de hardware en medio de la agitación en todo el sector para la industria minera.
La empresa está ofreciendo ofertas de paquetes y descuentos generalizados, incluso en sus máquinas de las series S19 y S21 que se habrían considerado "ventas forzadas" a principios de 2025, cuando el precio de Bitcoin (BTC) estaba subiendo, según TheMinerMag.
Incluso hardware de minería insignia más nuevo, como los ASIC S21 de inmersión, se ofrecieron con descuentos de 7 dólares por terahash-segundo (TH/s), y algunos paquetes de hardware se subastaron a operadores mineros que podían "poner su propio precio", dijo TheMinerMag.
Los descuentos se produjeron en medio de uno de los peores entornos de margen de beneficio para la industria minera, pues el hashprice, los ingresos esperados por unidad de poder de cómputo gastado para minar un bloque, cayó a un mínimo de varios años de casi 35 dólares por terahash/segundo por día (TH/s/día).
Hashprice de la minería de Bitcoin durante el último año. Fuente: Hashrate IndexUn margen de 40 dólares por TH/s/día se considera el punto de equilibrio para los mineros, lo que obliga a los operadores a considerar el cierre de sus operaciones hasta que mejoren las condiciones económicas.
El creciente papel de Ethereum en las finanzas institucionales fue el centro de atención en el programa Power Lunch de la CNBC esta semana, cuando Tom Lee, cofundador y jefe de investigación de Fundstrat Global Advisors, dijo que Ether podría subir a 7.000–9.000 dólares a principios de 2026 a medida que Wall Street acelera sus esfuerzos para tokenizar activos y mover la actividad financiera onchain.
Lee dijo que el caso de inversión de Ether (ETH) está cada vez más ligado a su uso como infraestructura financiera, a medida que Wall Street experimenta con la liquidación onchain y los valores tokenizados.
“Wall Street quiere tokenizarlo todo”, dijo Lee, señalando las iniciativas de Robinhood y BlackRock. Este cambio, dijo, podría aportar eficiencias a las finanzas tradicionales al tiempo que afianza casos de uso del mundo real en Ether. Añadió que Ether podría alcanzar eventualmente los 20.000 dólares a medida que la adopción se profundice.
Fuente: canal de YouTube de FundstratTambién se mostró alcista con Bitcoin (BTC), calificándolo de “genuina reserva de valor” y diciendo que un movimiento a 200.000 dólares el próximo año “tiene mucho sentido”, enmarcando su reciente rendimiento inferior frente al oro como temporal.
Lee es también presidente de BitMine Immersion Technologies, la principal empresa de tesorería centrada en Ether que ha reportado tenencias de 4.066.062 ETH, según datos de CoinGecko.
Estamos en esa semana "fantasma" entre Navidad y Año Nuevo. Es ese periodo donde el volumen de operaciones en Wall Street cae drásticamente porque los grandes operadores están disfrutando de sus vacaciones. En el argot financiero lo llamamos thin trading o mercado poco profundo. Sin embargo, que haya poco movimiento no significa que las noticias sean malas.
Al contrario, los principales índices —el Dow Jones, el S&P 500 y el tecnológico Nasdaq— están flotando cerca de sus máximos históricos. No hubo grandes saltos el viernes, pero el sentimiento es de victoria. Estamos viviendo en pleno el famoso "Rally de Santa Claus". Para los que no están familiarizados con el término, es ese fenómeno estadístico donde, históricamente, las acciones tienden a subir en las últimas cinco sesiones de diciembre y las dos primeras de enero. Parece que Santa no solo trajo regalos a los niños, sino también algo de verde a las pantallas de los inversores.
¿Por qué está ocurriendo esto justo ahora? Hay dos factores clave que debemos entender. Primero, el ruido geopolítico. El mundo sigue tenso, y cuando los tambores de guerra o los conflictos diplomáticos suenan fuerte, el dinero busca refugio en lo tangible, en lo que ha sido valor de reserva por milenios. Segundo, la debilidad del dólar. El índice del dólar ha mostrado grietas, y como bien sabemos, cuando el dólar estornuda, el oro celebra. Esta correlación inversa sigue más viva que nunca, recordándonos que el dinero fíat siempre tiene sus desafíos.
Si miramos hacia atrás, este 2025 ha sido para valientes. El S&P 500 está cerrando con una subida. Pero la verdadera estrella —y a veces el mayor dolor de cabeza— ha sido el Nasdaq.
El índice tecnológico ha subido bastante en lo que va de año, y ojo, que no fue un camino de rosas. Recordemos aquel mes de abril, cuando el presidente Trump impuso una serie de aranceles que sacudieron los cimientos del comercio global, llevando al Nasdaq brevemente a un "mercado bajista". Muchos dieron por muerto el ciclo alcista tecnológico, pero aquí estamos: una recuperación asombrosa que demuestra que, a pesar de las guerras comerciales, la innovación sigue siendo el motor principal de la economía estadounidense.
Stani Kulechov, el fundador y CEO de Aave Labs, la principal empresa de desarrollo detrás del protocolo de préstamos de finanzas descentralizadas (DeFi) Aave, negó las afirmaciones de que recientemente compró 15 millones de dólares en tokens Aave (AAVE) para influir en una controvertida votación de la comunidad que no logró aprobarse.
“Estos tokens no se utilizaron para votar sobre la propuesta reciente, y esa nunca fue mi intención. Este es el trabajo de mi vida, y estoy invirtiendo mi propio capital para respaldar mi convicción”, afirmó Kulechov.
También afirmó que Aave Labs no ha comunicado claramente la alineación económica entre esta y los poseedores de tokens Aave. “En el futuro, seremos más explícitos sobre cómo los productos construidos por Aave Labs crean valor para la DAO y los poseedores de tokens AAVE”, añadió.
Fuente: Stani KulechovVarios miembros de la comunidad de Aave acusaron a Kulechov de comprar tokens Aave para inclinar la votación de gobernanza a favor de Aave Labs al aumentar su participación de voto.
Cointelegraph contactó a Kulechov para obtener comentarios, pero no recibió respuesta al momento de la publicación.
Vitalik cuestiona la DSA por promover una política de “cero espacio” para ciertos contenidos.
Buterin advierte que las categorías subjetivas pueden generar censura y conflicto.
En un tuit reciente, el cofundador de Ethereum, Vitalik Buterin, arremetió contra la retórica subyacente a la Digital Services Act (DSA) de la Unión Europea, una regulación que impone obligaciones estrictas a las grandes plataformas digitales para limitar contenidos dañinos como el discurso de odio, ciberacoso, estafas y productos peligrosos.
La Comisión Europea, desde su cuenta oficial @DigitalEU, promovió el espíritu de la ley con un eslogan enfático:
No hay espacio para el ciberacoso. No hay espacio para productos peligrosos. No hay espacio para el discurso de odio. No hay espacio para estafas. SÍ. Con la Ley de Servicios Digitales, lo que es ilegal fuera de línea sigue siendo ilegal en línea.
La votación se definió con más de 99% de los votos a favor de la propuesta.
El precio de UNI todavía no muestra gran variación atribuible a este hecho.
La comunidad del exchange descentralizado (DEX) Uniswap ha ratificado una decisión relevante para su estructura económica mediante la aprobación de una quema masiva de 100 millones de unidades de su token nativo UNI.
El proceso de votación, que concluyó ayer, 25 de diciembre, tras cinco días de actividad, contó con un respaldo abrumador de 125 millones de poder de voto a favor, lo que representa más del 99% de la participación total.
Esta medida transforma la naturaleza de UNI al implementar un mecanismo de escasez programada que retira de forma permanente una parte significativa del suministro total de la circulación.
USX, una stablecoin nativa de Solana y vinculada al dólar estadounidense, cotizó brevemente por debajo de su paridad en los exchanges descentralizados a primera hora del viernes, después de que una fuerte presión vendedora superara la liquidez disponible en Orca y Raydium, lo que llevó al emisor Solstice Finance a intervenir con apoyo de liquidez.
En una publicación de X el viernes, PeckShieldAlert mostró que USX cotizó brevemente a un precio tan bajo como USD 0,10 en los mercados secundarios antes de repuntar, un movimiento atribuido a operaciones aisladas ejecutadas durante un período de liquidez extremadamente escasa.
Fuente: PekShieldAlertLos datos agregados de DEX muestran un movimiento menos extremo. Un gráfico USX/USD de 15 minutos del pool Orca de GeckoTerminal muestra que el USX cayó hasta alrededor de USD 0,80, lo que refleja dónde se produjo la mayor parte del volumen de operaciones, antes de recuperarse y estabilizarse cerca de USD 0,99 a medida que volvía la liquidez.
Fuente: GeckoTerminal.comSolstice afirmó que comenzó a inyectar liquidez alrededor de las 04:30 UTC, tras lo cual los precios repuntaron hacia la paridad, y añadió que seguiría apoyando los mercados secundarios según fuera necesario. La empresa afirmó que las reservas de USX seguían estando sobrecolateralizadas, que los reembolsos del mercado primario no se habían visto afectados y que había solicitado una certificación de terceros para verificar su garantía.
El emisor afirmó que los reembolsos 1:1 siguen estando disponibles para los socios institucionales con acceso autorizado y que está trabajando con sus socios para profundizar la liquidez del mercado secundario con el fin de reducir el impacto de episodios similares en el futuro.
Hay 5 ETF de XRP en el mercado estadounidense.
La magnitud de estos fondos es pequeña, comparada con la capitalización total del activo.
Los fondos cotizados en bolsa (ETF, por sus siglas en inglés) basados en la criptomoneda XRP han logrado captar 1.140 millones de dólares en capital neto desde su desembarco en el mercado estadounidense.
A pesar de este flujo constante de inversión institucional, la criptomoneda emitida por la empresa Ripple no ha reflejado un impacto proporcional en su cotización de mercado, manteniendo un desempeño lateral en los últimos días.
Actualmente, cinco productos de inversión dominan esta oferta en Wall Street, siendo gestionados por las firmas Canary Capital, 21Shares, Bitwise, Grayscale y Franklin Templeton, como lo ha reportado CriptoNoticias.
El oro supera 4.500 dólares por onza mientras que el dólar registra su peor caída anual desde 2017.
La comunidad debate: "bitcoin ha subido 89.000 veces desde que le dijeron a Schiff que lo comprara".
El economista estadounidense Peter Schiff afirma que Estados Unidos se encamina hacia un colapso económico de proporciones históricas. Como él lo ve, el mundo es testigo del final del «privilegio exorbitante» del dólar, un cambio de era donde el oro, y no bitcoin (BTC), se consolidará como el activo de reserva indiscutible de los bancos centrales.
“Prepárense para un colapso económico histórico”, señaló Schiff. Sus palabras coinciden con un cierre de año excepcional para los metales preciosos, donde el oro superó la barrera de los 4.500 dólares por onza, acumulando un alza del 70% solo en 2025, mientras la plata rozó los 75 dólares.
Este auge de los metales se produce en un contexto de debilidad para la divisa estadounidense. El índice del dólar (DXY) se mantiene cerca de los 98 puntos, con una caída del 9,7% en el año —su peor desempeño desde 2017—. Schiff atribuye esta tendencia a la persistencia de la inflación por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal. Algo que —según él— erosiona gradualmente el valor del dólar y genera una «sorpresa desagradable» para los inversores tradicionales en acciones, bonos o depósitos en dólares, que ven perder poder adquisitivo. Como resultado, muchos optan por metales preciosos como refugio.
Pippin es una memecoin que habita en la red Solana.
El token fue creado en la plaforma Pump.fun.
Pippin (PIPPIN), una memecoin que opera en la red Solana, desafía la tendencia bajista del mercado y registra una subida semanal superior al 30%.
Gracias a este impulso, ingresa al top 100 por capitalización y se convierte en la criptomoneda con mayores ganancias de la semana dentro de ese grupo.
Al momento de la publicación de este artículo, la memecoin se negocia por encima de 0,48 dólares, tal como se observa en el siguiente gráfico:
La bifurcación dura Fermi de BNB Smart Chain está programada para activarse en la mainnet el 14 de enero, tras unos dos meses en fase de prueba.
Fermi reducirá el intervalo entre bloques de 750 milisegundos a 250 milisegundos para dar soporte a aplicaciones "sensibles al tiempo" que requieren tiempos de bloque inferiores a un segundo, según la página de GitHub de la comunidad BNB.
La actualización también introduce parámetros de votación ampliados para compensar el retraso en la comunicación entre los nodos debido a la reducción de los tiempos de bloqueo.
Se incluye un nuevo mecanismo de indexación para los usuarios que solo necesitan una parte de los datos totales del ledger, en lugar de descargar todo el historial de bloques, un proceso que consume muchos recursos informáticos.
Resumen del lanzamiento de la mainnet de la bifurcación dura de Fermi. Fuente: GitHubLa actualización refleja el cambio constante de las redes blockchain hacia un mayor rendimiento y velocidades de transacción más altas, en un esfuerzo por hacer que los sistemas distribuidos estén a la par o sean mejores que sus homólogos centralizados en el sistema financiero tradicional.
Explica el empresario brasilero que el uso de USDT no requiere aprobación del gobierno de EE. UU.
USDT, emitido por Tether, es el "dólar cripto" más popular del mundo.
Rocelo Lopes, fundador de la plataforma de pagos SmartPay, sostuvo que Argentina podría beneficiarse más de una “tetherización” de la economía que de una tradicional dolarización.
El término “tetherización” hace referencia a la incorporación de USDT, la stablecoin emitida por la empresa Tether, como medio de pago. Este token es el “dólar cripto” más utilizado en exchanges y mercados P2P, tal como explicó CriptoNoticias.
Según Lopes, si se implementara un esquema “tetherizado”, sería posible aprovechar las ventajas de la dolarización de manera más sencilla y eficiente.
Puntos clave:
Bitcoin intentó superar USD 90.000, pero para que la recuperación sea sostenida es necesario que repunte la demanda institucional.
Si bien la mayoría de las principales altcoins están luchando en sus mínimos recientes, Bitcoin Cash se ve fuerte en los gráficos.
Bitcoin (BTC) subió por encima de USD 89.500, pero los alcistas no pudieron mantener los niveles más altos. Para que la recuperación sea sostenible, sería necesario que repuntara la demanda institucional. Desde el 15 de diciembre, los fondos cotizados en bolsa de BTC han registrado salidas de más de USD 1.000 millones, según datos de Farside Investors.
A pesar del débil rendimiento de BTC hacia finales de año, el CEO de Strategy, Phong Le, dijo en un podcast reciente que los fundamentos de BTC "no podrían ser mejores".
La app de Kontigo muestra que los créditos podrían ser de 1.000 USDC.
Kontigo permite operar, gestionar y acceder a liquidez en stablecoins.
La fintech venezolana Kontigo ha introducido una actualización en su aplicación móvil que sugiere la implementación de un sistema de créditos con criptomonedas para sus usuarios en el país.
Según se observa en la interfaz de la plataforma, la empresa proyecta ofrecer líneas de crédito que podrían alcanzar los 1.000 USD Coin (USDC).
Esta stablecoin, vinculada al valor del dólar estadounidense, permitiría a los clientes acceder a financiamiento directo a través de sus dispositivos móviles, aunque todavía se desconocen los requisitos específicos de elegibilidad y la fecha exacta en la que este servicio entrará plenamente en funcionamiento para el público general.
El vencimiento de casi 24.000 millones de dólares en opciones podría favorecer el precio al contado de Bitcoin.
Los clusters de liquidez ya permiten 100.000 dólares, según analistas.
La corrección no está descartada.
El vencimiento de 24.000 millones de dólares en contratos de opciones de Bitcoin (BTC) este viernes (26) podría allanar el camino para la recuperación del rey de las criptomonedas, según analistas.
En una publicación en X, el especialista en criptomonedas BitBull destacó que "aproximadamente 23.800 millones de dólares en opciones de Bitcoin están a punto de expirar. Este es uno de los mayores vencimientos que hemos visto, y es importante porque el movimiento de precios en las últimas semanas ha sido fuertemente influido por el posicionamiento en opciones, y no por la demanda orgánica al contado".
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