Opinión de: Tobin Kuo, fundador y CEO de Seraph
El play-to-earn (P2E) tuvo su momento, "tuvo" su momento, pero ese es el problema. Su tiempo ha pasado. La emoción era la recompensa, no el juego, no el resultado, que se parecía menos a un juego y más a un trabajo por turnos con una interfaz de usuario.
Para ser justos, los experimentos no fueron inútiles. Demostraron que las billeteras pueden ser controladores, los activos pueden ser portátiles y las comunidades pueden ser copropietarias de los mundos que aman. Pero no debe, y no puede, negarse que los subsidios inclinaron cada elección de diseño hacia mecánicas de extracción. Todo era extracción: reclutar, inflar, cobrar y repetir.
Con la audiencia encogiéndose al ritmo de goteo del grifo, caen las razones para seguir jugando, y así, permitamos que P2E muera sin palabras de despedida suaves ni un elogio. La desaceleración no debe ser temida ni odiada; es solo un proceso natural de exploración, y ahora, debe considerarse un filtro, uno que obliga a los equipos a construir juegos que alguien jugará incluso si su token nativo llega a cero.
Gaming finance (GameFi) necesita purgar el pensamiento y las mecánicas tradicionales, aprender del pasado y dar tres pasos simples: aumentar el elemento de juego, reducir las ganancias y darle al género la oportunidad de prosperar.



