

ARK Invest, de Cathie Wood, ha aumentado su exposición a las acciones vinculadas a las criptomonedas, añadiendo acciones de Coinbase, Circle y Bullish mientras que los precios caían en todo el sector.
Según la información diaria sobre operaciones bursátiles de ARK correspondiente al viernes, el ETF ARK Innovation (ARKK) compró 38.854 acciones de Coinbase Global Inc., mientras que el ETF ARK Fintech Innovation (ARKF) añadió otras 3.325 acciones, adquiriendo un total de 9,4 millones de dólares en acciones del exchange. Las acciones de Coinbase cerraron con una caída del 2,77 % en el día, a 216,95 dólares.
ARK añadió un total de 129.446 acciones de Circle Internet Group entre ARKK y ARKF, una posición por valor de aproximadamente 9,2 millones de dólares. La empresa también añadió 88.533 acciones de Bullish en los mismos ETF, invirtiendo alrededor de 3,2 millones de dólares. Las acciones de Circle apenas variaron ese día, cayendo un 0,03 %, mientras que las de Bullish bajaron un 2 % durante la sesión, cerrando en 35,75 dólares.
Junto con las compras de criptomonedas, ARK recortó posiciones en otras partes del portafolios, incluida Meta Platforms, vendiendo 12.400 acciones por un valor aproximado de 8,03 millones de dólares.
Las acciones de Coinbase cayeron un 2 % el viernes. Fuente: Google FinanceComo informó Cointelegraph, la caída de los mercados de criptomonedas durante el cuarto trimestre de 2025 afectó negativamente de forma considerable a varios de los ETF de ARK de Cathie Wood. En su informe trimestral, ARK señaló que las acciones vinculadas a las criptomonedas eran una de las principales fuentes de debilidad de sus productos estrella.
La necesidad humana de categorizar el entorno es una herramienta fundamental para el entendimiento. Sin embargo, cuando surge un fenómeno que no encaja en las estructuras preexistentes, esa misma herramienta puede convertirse en un obstáculo. En el ámbito de las finanzas contemporáneas, Bitcoin representa ese desafío conceptual que pone a prueba los límites de nuestro vocabulario económico. Al intentar definir si se trata de una moneda, un activo de reserva o una infraestructura tecnológica, nos encontramos con que cada etiqueta captura solo una fracción de su naturaleza, dejando fuera elementos esenciales que lo definen como un objeto digital sin precedentes.
La historia del dinero nos enseña que el intercambio no depende exclusivamente de la validación de un Estado, sino de una convención social fundamentada en la confianza y la utilidad. Durante décadas, diversas comunidades han implementado monedas sociales o complementarias con el fin de fortalecer sus economías locales y fomentar la soberanía financiera. Estos sistemas, que funcionan mediante acuerdos entre particulares, demuestran que el dinero es, en esencia, un protocolo de comunicación para el valor. Ejemplos de larga trayectoria en Europa evidencian que el diseño de estos instrumentos suele priorizar la circulación constante sobre la acumulación, incorporando en ocasiones mecanismos que reducen el valor del dinero si no se utiliza en un periodo determinado. Este fenómeno subraya que, aunque el Estado posee el monopolio legal del curso forzoso, la capacidad técnica para crear medios de intercambio pertenece a cualquier grupo que logre establecer un consenso de valor.
Bajo esta perspectiva, la confusión que rodea a Bitcoin surge de aplicar moldes diseñados para un entorno analógico y centralizado a una realidad digital y distribuida. En el pensamiento económico tradicional, existe una línea divisoria clara entre el dinero y los activos. El dinero se define por su fluidez y su función como medio de pago inmediato, mientras que un activo, como una propiedad inmobiliaria o una acción empresarial, se adquiere por su capacidad de generar riqueza a largo plazo o preservar el poder adquisitivo. Bitcoin habita en un espacio intermedio que desafía esta dicotomía. Para muchos poseedores, funciona como una forma de oro digital, un refugio donde resguardar valor frente a la erosión del poder de compra de las divisas tradicionales. Para otros, representa un sistema de transferencia global que opera sin intermediarios, cumpliendo la función técnica de dinero aunque su fluctuación de precio dificulte su uso en transacciones cotidianas de baja escala.
La arquitectura de Bitcoin es, fundamentalmente, código informático programado para ser escaso. Esta característica lo acerca a la categoría de los objetos coleccionables, donde el valor emana de la rareza y la autenticidad verificable. No obstante, a diferencia de un objeto de colección físico, posee una liquidez que permite fragmentarlo y enviarlo a través de la red de manera casi instantánea. Esta dualidad genera interpretaciones divergentes según el perfil de quien lo observe. Un operador financiero centrado en el mercado puede percibirlo únicamente como un instrumento especulativo cuyo precio se mide en dólares. Un defensor de la privacidad financiera puede verlo como una herramienta de libertad que opera al margen de los controles bancarios. Por su parte, un ingeniero de software puede interpretarlo como un protocolo de transmisión de datos que resuelve el problema del doble gasto en sistemas digitales.
El problema de las etiquetas es que tienden a ser estáticas, mientras que la tecnología es adaptativa. La realidad es que Bitcoin es la primera instancia en la historia donde un registro digital es, simultáneamente, escaso, descentralizado y fungible. Estas tres propiedades juntas rompen los esquemas tradicionales de la propiedad. En el sistema financiero convencional, la propiedad de un activo suele depender de un registro mantenido por una autoridad central que valida quién posee qué. En este nuevo escenario, la propiedad está ligada exclusivamente al conocimiento de una clave criptográfica, lo que transforma el concepto de posesión en algo puramente informativo y personal.
La segunda gestora privada de fondos de pensiones y de indemnizaciones por despido más grande de Colombia, AFP Protección, se está preparando para lanzar un fondo de inversión con exposición a Bitcoin.
Juan David Correa, presidente de Protección SA, confirmó la iniciativa durante una entrevista con el medio local Valora Analitik. Según Correa, el acceso al producto será limitado y solo se concederá a través de un proceso de asesoramiento personalizado diseñado para evaluar el perfil de riesgo de cada inversor. Solo los clientes que cumplan criterios específicos podrán asignar una parte de sus portafolios a Bitcoin (BTC).
“El elemento más importante es la diversificación”, señaló Correa, y añadió que “aquellos que puedan participar encontrarán un espacio para que un porcentaje de su portafolios, si así lo desean, esté expuesto a este tipo de activo”.
La medida de Protección sigue los pasos de Skandia Administradora de Fondos de Pensiones y Cesantías, que comenzó a ofrecer exposición a Bitcoin en uno de sus portafolios en septiembre del año pasado. Con este lanzamiento, Protección se convierte en la segunda administradora de fondos de pensiones más importante de Colombia en entrar en el espacio de los activos digitales.
Protección afirmó que el nuevo fondo vinculado a Bitcoin no supone un cambio en la forma en que se gestiona la mayor parte de los ahorros de pensiones colombianos. Los instrumentos de renta fija, las acciones y otros activos tradicionales siguen siendo el núcleo de los portafolios de pensiones. En cambio, el producto se posiciona como una opción adicional para los inversores cualificados que buscan diversificación.
Nifty Gateway, uno de los primeros y más reconocidos mercados de NFT, cerrará sus puertas el próximo mes, lo que supone otra salida de gran repercusión en medio de la prolongada recesión del sector.
“Hoy anunciamos que la plataforma Nifty Gateway cerrará el 23 de febrero de 2026”, escribió la plataforma propiedad de Gemini en un post del sábado en X, añadiendo que ya ha entrado en modo de solo retiros, lo que da a los usuarios aproximadamente un mes para retirar cualquier NFT o fondos restantes del sitio.
Ahora se muestra un aviso de cierre en la página de inicio de Nifty Gateway, y los usuarios pueden retirar sus activos a través de una cuenta vinculada a Gemini Exchange o directamente a su banco a través de Stripe.
Nifty Gateway dijo que los clientes con saldos en NFT, ETH o dólares estadounidenses recibirían instrucciones por correo electrónico sobre cómo retirar sus activos. La empresa instó a los usuarios a completar el proceso antes de la fecha límite de febrero.
Nifty Gateway anuncia su cierre. Fuente: Nifty GatewayLanzada en 2020, Nifty Gateway desempeñó un papel fundamental en la difusión de los NFT entre el público general. A diferencia de muchas criptoplataformas nativas de la época, permitía a los usuarios comprar coleccionables digitales con tarjetas de crédito, lo que reducía la barrera de entrada. El mercado se hizo famoso por sus “drops” seleccionados de artistas y creadores de renombre, como Beeple y Grimes.
Nifty Gateway, uno de los marketplaces pioneros del boom NFT, anunció que cerrará operaciones el 23 de febrero tras entrar en modo “solo retiros”, en un contexto de fuerte contracción del mercado de arte tokenizado.
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La plataforma ya solo permite retiros y usuarios deben retirar sus NFT antes del 23 de febrero.Gemini, que compró Nifty Gateway en 2019, dijo que el cierre le permitirá enfocarse en su visión de “super app”.El mercado NFT sigue cayendo: CryptoSlam reportó USD $1.250 millones en 4T 2025.Cierre inminente de Nifty Gateway
El reconocido mercado NFT cerrará el 23 de febrero.
Actualmente opera en modo “solo retiros”.
La licencia se otorgó el 2 de enero y vence el 31 de diciembre de 2026.
Crixto tiene permisos para intercambiar fíat por criptomonedas y viceversa.
La Superintendencia Nacional de Criptoactivos y Actividades Conexas (Sunacrip) de Venezuela otorgó una nueva licencia de funcionamiento a la plataforma de criptomonedas Crixto, permitiéndole operar legalmente en el territorio nacional.
El documento oficial, enviado a la redacción de CriptoNoticias, está identificado con el número CI-SUNA-2026-001 y fue emitido el 2 de enero de 2026. El mismo establece la vigencia operativa de la plataforma hasta el 31 de diciembre de este año. La autorización otorga a la empresa la facultad de actuar como intermediario en el mercado de criptomonedas en Venezuela, bajo la supervisión directa del ente regulador.
De acuerdo con el texto de la licencia, la plataforma seguirá contando con permiso para intercambios de dinero fíat por activos digitales y viceversa. La entidad está autorizada para ejecutar operaciones de intercambio entre pares (P2P), custodia de fondos y servicios de mercado extraoficial o de mostrador (O.T.C.).
La marca de lujo Jacob & Co. unió lazos con GoMining para lanzar un combo de reloj exclusivo con temática de Bitcoin y minero de criptomonedas, ambos por un costo de USD $40.000.
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La marca de lujo Jacob & Co. y GoMining se asocian para lanzar producto exclusivo.Pusieron a la venta un combo de un minero Bitcoin con un lujoso reloj con temática cripto.Se venden juntos por un costo de USD $40.000, menos de lo que costarían por separado.Una curiosa fusión entre una joya de mecánica lujosa con el poder de la minería Bitcoin.Jacob & Co y GoMining lanzan un combo exclusivo: un reloj de lujo temático de Bitcoin y un minero digital.
Coste total: USD $40.000, limitado a 100 unidades.
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Los fondos cotizados en bolsa (ETF) de Bitcoin al contado con sede en EE. UU. han prolongado su racha de salidas a cinco días, mientras el sentimiento del mercado de criptomonedas sigue decayendo.
Los ETF de Bitcoin (BTC) al contado registraron salidas netas por valor de 103,5 millones de dólares el viernes, continuando con la racha de salidas que comenzó el viernes anterior.
Durante los cinco días, incluida la semana bursátil de cuatro días en EE. UU., acortada por el lunes festivo en honor a Martin Luther King Jr., las salidas totales alcanzaron aproximadamente 1.720 millones de dólares, según datos de Farside.
El precio al contado de Bitcoin es de 89.160 dólares al momento de la publicación, sin haber superado el nivel psicológico de los 100.000 dólares desde el 13 de noviembre, según CoinMarketCap.
Bitcoin ha subido un 2,40 % en los últimos 30 días. Fuente: CoinMarketCapLos participantes en el mercado suelen observar los flujos de los ETF de Bitcoin al contado para evaluar el sentimiento de los inversores minoristas y buscar pistas sobre la tendencia que podría seguir Bitcoin en las próximas semanas.
La llegada del TradFi a Bitcoin sacrifica principios por rendimiento.
Aún hay guardianes y protectores que resisten la profanación de Bitcoin.
Poco se recuerda, hoy que vivimos en una pesadilla de vigilancia digital y venta masiva de datos, que Google se fundó en 1998 bajo el lema Don’t be evil (no seas malvado). Cuando surgió la prensa entre los siglos XVII y XVIII como “cuarto poder” contra el abuso de autoridad, no se esperaba que deviniera en una herramienta propagandística de las élites. OpenAI nació sin fines de lucro para desarrollar inteligencia artificial segura y beneficiosa para la humanidad, evitando monopolios; hoy vive para atraer inversores compitiendo agresivamente por el liderazgo en la carrera de AI.
A este fenómeno de extravió respecto a los principios fundacionales nos gusta llamarlo la tragedia de la masificación, y creemos que Bitcoin comienza a padecerlo.
Si bien Satoshi nunca expresó una misión, una visión o unos valores para su creación, y la mayoría de sus comunicaciones se ciñeron a lo técnico, sus decisiones de diseño para Bitcoin y algunas exposiciones de motivos traslucen valores que quedaron tallados en el carácter del movimiento bitcoiner. Valores que respaldan la soberanía individual, y que hoy se están diluyendo a favor de la intermediación.
En el ámbito de las finanzas contemporáneas y la gestión del patrimonio personal, existe una confusión terminológica que suele derivar en decisiones económicas poco acertadas. A menudo, el lenguaje cotidiano utiliza los términos precio y valor como si fueran intercambiables, cuando en realidad representan conceptos fundamentalmente distintos. Comprender esta divergencia no es solo un ejercicio académico, sino una herramienta analítica esencial para navegar en un entorno de mercados volátiles y alta exposición a estímulos de consumo. La capacidad de distinguir entre lo que se desembolsa y lo que realmente se adquiere define, en última instancia, la salud financiera de un individuo y su capacidad para acumular activos reales a lo largo del tiempo.
El precio se define como la expresión monetaria de un bien o servicio en un momento determinado. Es una cifra objetiva, visible y establecida por las fuerzas de la oferta y la demanda en un mercado abierto. El precio es la cantidad de unidades monetarias que un comprador entrega a un vendedor para concretar una transacción.
Por otro lado, el valor es un concepto mucho más complejo, subjetivo e intrínseco. El valor se refiere a la utilidad, la seguridad, la escasez o el beneficio futuro que un activo puede proporcionar a su poseedor. Mientras que el precio es una etiqueta externa, el valor es una cualidad interna que no siempre es evidente a simple vista.
Asimismo, las dinámicas de grupo y los sesgos cognitivos pueden inflar los precios de manera artificial. En contextos de euforia financiera, el deseo de no quedarse fuera de una tendencia alcista lleva a los compradores a pagar precios irracionales por activos que carecen de fundamentos sólidos. En estos casos, el precio sube por la presión de compra, pero el valor permanece estático o incluso disminuye ante la falta de una utilidad real que respalde dicha subida. Esta desconexión es lo que precede históricamente a las correcciones bruscas de mercado, donde el precio termina buscando el nivel del valor real de forma violenta.
Para un inversor o para cualquier persona que desee gestionar su dinero con prudencia, la clave reside en identificar la utilidad fundamental. Un activo posee valor si resuelve un problema, satisface una necesidad o tiene la capacidad demostrada de generar flujos de efectivo en el futuro. En el sector inmobiliario, por ejemplo, el precio de una vivienda puede fluctuar según las tasas de interés o la disponibilidad de crédito, pero su valor reside en su ubicación, su estructura y su capacidad para ofrecer refugio o renta. Si el precio de mercado cae debido a factores externos temporales, el valor del inmueble como activo generador de utilidad se mantiene, lo que representa una oportunidad para quien entiende la diferencia.
El panorama energético global atraviesa una transformación sin precedentes que ha puesto a los minerales críticos en el centro de la escena geopolítica. En este escenario, América Latina emerge como un actor protagónico debido a su vasta dotación de recursos naturales, específicamente cobre y litio. Estos elementos no son meros productos de exportación, sino que representan los cimientos sobre los cuales se construye la infraestructura de la energía limpia. La región se encuentra ante una oportunidad histórica que, sin embargo, plantea interrogantes profundos sobre la naturaleza del desarrollo económico y la sostenibilidad a largo plazo.
La posición de los países andinos y del Cono Sur es determinante para las metas de descarbonización de las potencias industriales. El cobre ha sido durante décadas la columna vertebral de economías como la chilena y la peruana, siendo esencial para la conducción eléctrica y la construcción. Por su parte, el litio ha cobrado una relevancia acelerada debido a su papel insustituible en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía renovable. Esta demanda externa sitúa a la región en una encrucijada entre profundizar su perfil exportador o intentar un salto hacia la industrialización de estos recursos.
Resulta fundamental analizar la tensión que existe entre los objetivos de preservación ambiental global y las realidades locales de extracción. La transición hacia fuentes de energía que no dependan de los combustibles fósiles requiere, de manera inevitable, una actividad minera intensiva. Para que las ciudades de economías avanzadas reduzcan su huella de carbono, es necesario remover millones de toneladas de roca y procesar salmueras en ecosistemas frágiles. Esta situación se observa con claridad en las zonas áridas donde se encuentran los mayores depósitos de estos minerales.
El procesamiento del litio, especialmente mediante la evaporación en salares, demanda una gestión hídrica extremadamente precisa en regiones que ya enfrentan una escasez natural de agua. La paradoja reside en que el esfuerzo por mitigar el cambio climático a nivel mundial genera presiones ambientales significativas en los territorios proveedores. Esta realidad obliga a los gobiernos y a las empresas operadoras a replantear los estándares de gobernanza ambiental, buscando que la extracción no comprometa la viabilidad de las comunidades locales ni la biodiversidad de los entornos mineros.
La aspiración de los países latinoamericanos de trascender el modelo extractivo tradicional ha llevado a diversas estrategias de política pública. Algunos países han optado por fortalecer el control estatal sobre los yacimientos, considerando al litio como un recurso estratégico que debe ser gestionado directamente por la nación. Esta visión busca capturar una mayor proporción de la renta minera y fomentar la creación de cadenas de valor que incluyan la fabricación de componentes tecnológicos o baterías en suelo local.
La economía global atraviesa un periodo de reajuste donde las reglas tradicionales parecen invertirse ante los ojos del observador casual. En el centro de este escenario se encuentra la Reserva Federal de los Estados Unidos, una institución que opera bajo un mandato dual: promover el máximo empleo y mantener la estabilidad de los precios.
Sin embargo, en el contexto actual, estos dos objetivos han entrado en una fase de tensión que mantiene a los mercados financieros en un estado de vigilia permanente. El fenómeno que define este momento es la resiliencia inesperada de la fuerza laboral, un factor que, aunque positivo para las familias y el consumo, se ha convertido en el principal obstáculo para quienes esperan una política monetaria más flexible.
Esta situación genera una paradoja que suele confundir a quienes no están familiarizados con los engranajes de la macroeconomía. En el lenguaje de Wall Street, se ha consolidado la premisa de que las buenas noticias son, en realidad, malas noticias. Cuando se publican informes que reflejan una creación de empleo vigorosa o un crecimiento salarial sostenido, la reacción inmediata de los mercados no es de celebración, sino de cautela. Esta dinámica responde a la interpretación de que una economía real demasiado vibrante obligará a las autoridades monetarias a mantener el pie sobre el freno durante más tiempo del previsto originalmente por los analistas.
La Reserva Federal vigila este proceso con extrema cautela. Un mercado laboral caliente funciona como una caldera que mantiene viva la llama de la inflación. Si la institución decide bajar las tasas de interés mientras el consumo sigue disparado, corre el riesgo de que la estabilidad de precios se pierda definitivamente. Por ello, la solidez del empleo actúa como una señal de advertencia que sugiere que la economía todavía tiene energía suficiente para alimentar ciclos inflacionarios, lo que justifica una postura de vigilancia y una pausa en la flexibilización de las condiciones crediticias.
La decisión de mantener las tasas de interés en niveles elevados por un tiempo prolongado responde a una estrategia de enfriamiento controlado. Las tasas de interés funcionan como el precio del dinero; cuando son altas, el crédito se encarece tanto para las familias que buscan comprar una vivienda como para las corporaciones que planean expandir sus operaciones. El objetivo de la Reserva Federal es encontrar el punto exacto donde la actividad económica se desacelere lo suficiente para que la inflación regrese a su objetivo, pero sin llegar a provocar una contracción profunda que derive en una crisis de desempleo masivo.
La historia del dinero ha dado un giro inesperado durante las últimas décadas. Lo que comenzó como un manifiesto técnico publicado en un foro de internet se ha transformado en un fenómeno que desafía las estructuras de poder más arraigadas del mundo contemporáneo. Bitcoin nació bajo la premisa de devolver el control financiero a las personas, eliminando la necesidad de intermediarios de confianza. Esta propuesta inicial se fundamentaba en una filosofía de autonomía personal y resistencia ante las políticas monetarias de los bancos centrales. Con el paso del tiempo, esta visión original ha entrado en una fase de colisión con la realidad de los mercados globales, generando un debate profundo sobre la esencia misma de este activo digital que se debate entre su origen purista y su presente institucional.
Satoshi Nakamoto no presentó su invención como un producto financiero destinado puramente a la acumulación de riqueza. El documento técnico original describía un sistema de efectivo electrónico que permitía transacciones directas entre pares sin pasar por una institución financiera. Esta arquitectura técnica fue una respuesta directa a la necesidad de transparencia y previsibilidad en un entorno donde la confianza en las instituciones tradicionales se encontraba cuestionada. Los primeros usuarios de esta red fueron personas profundamente vinculadas a la criptografía y a las corrientes de pensamiento que favorecen la privacidad y la soberanía individual. Para este grupo inicial, el software era una herramienta que permitía proteger el patrimonio frente a la devaluación y la vigilancia, funcionando como una balsa de salvamento en tiempos de incertidumbre económica.
La estructura de Bitcoin se diseñó para ser resistente a la censura. Al no existir una oficina central o un director ejecutivo, la red funciona mediante un consenso distribuido entre miles de nodos repartidos por todo el planeta. Esta característica técnica dotó a la moneda de un carácter ético muy marcado. Se percibía como un sistema de autogestión ciudadana apoyado en una tecnología sólida. Sin embargo, la propia robustez del sistema atrajo una atención que superó los círculos técnicos y filosóficos originales. El crecimiento del precio y la seguridad de la red llamaron la atención de inversores profesionales, lo que dio inicio a un proceso de transformación que ha modificado la narrativa del activo.
La llegada de grandes fondos de inversión y la creación de productos financieros regulados representan un punto de inflexión significativo. Para algunos observadores, ver a las instituciones financieras más grandes del mundo custodiando y comercializando Bitcoin es una contradicción con los principios de su creador. Se argumenta que la dependencia de estas entidades para acceder al activo diluye la idea de soberanía individual. Si un usuario posee su capital a través de un intermediario, vuelve a estar bajo la tutela de las reglas, los horarios y los posibles bloqueos de esa institución, perdiendo el control directo sobre sus claves privadas.
Por otro lado, existe una visión más equilibrada que considera que esta adopción masiva es el único camino hacia la madurez. Desde esta perspectiva, la entrada de capital institucional otorga una legitimidad que reduce los riesgos de prohibición legal y permite que el activo sea accesible para una población mucho más amplia que no posee los conocimientos técnicos para gestionar su propia seguridad digital. La infraestructura que antes era experimental se está convirtiendo en una capa base del sistema financiero mundial. Esta transición sugiere que para que una tecnología sea universal, debe integrarse con los sistemas existentes, incluso si estos representan aquello que originalmente se buscaba evitar.
El mayor obstáculo para que Bitcoin (BTC) se utilice como método de pago es la política fiscal, no la tecnología de escalabilidad que reduce los tiempos de liquidación y los costes de transacción, según Pierre Rochard, miembro del consejo de administración de Strive, una empresa con tesorería de Bitcoin.
“He aquí una metáfora: el mejor atleta puede ganar al peor atleta el 100 % de las veces, si el mejor atleta juega. Si no juega y deja que gane el atleta débil, la probabilidad cae al 0 %”, afirmó Rochard sobre la actual falta de uso de BTC como método de pago.
Fuente: Pierre RochardEn diciembre de 2025, el Bitcoin Policy Institute, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la defensa de normativas, dio la voz de alarma sobre la falta de una exención fiscal de minimis para las pequeñas transacciones con Bitcoin.
La falta de una exención fiscal de minimis significa que cada vez que se transfiere BTC a otra parte para su pago, está sujeto a impuestos, lo que dificulta su uso como medio de intercambio.
Legisladores estadounidenses están considerando limitar la exención fiscal de minimis a las stablecoins vinculadas al dólar y sobrecolateralizadas, que son dólares estadounidenses tokenizados, respaldados 1:1 por depósitos en efectivo fiat o valores públicos a corto plazo, lo que provocó la reacción de los Bitcoiners.
La historia financiera recordará los primeros años de Bitcoin como un periodo de una claridad casi virginal. Fue un idilio de estabilidad monetaria donde la liquidez fluía con la generosidad de una fuente pública. En aquel entonces, las tasas de interés se mantenían cerca del suelo, permitiendo que la productividad y la especulación soñaran con alcanzar las nubes. Esta curiosidad digital naciente se comportaba con la obediencia de un alumno aplicado. Aunque su volatilidad resultaba notable en periodos breves, su trayectoria general bailaba un vals perfectamente acompasado con la liquidez global y el rendimiento de los mercados tradicionales. En ese escenario, el evento técnico conocido como halving no representaba una incertidumbre, sino un metrónomo litúrgico. Era una cita grabada en el calendario que dibujaba en las gráficas un patrón tan predecible que incluso el inversor con menos experiencia encontraba en él la seguridad de una doctrina. Existía un consuelo reconfortante en creer que el caos financiero podía ser, en última instancia, geométrico y predecible.
Sin embargo, la adolescencia de este activo ocurrió en un laboratorio económico artificialmente perfecto que ya no existe. Esa era de dinero barato y correlaciones sencillas ha terminado, dando paso a una madurez forzada por la compleja realidad geopolítica y una sobriedad institucional que ha transformado el tablero de juego. La ruptura del modelo basado estrictamente en ciclos de cuatro años genera un revuelo profundo porque implica la pérdida de la única brújula temporal que los participantes del mercado creían poseer. Al desdibujarse esta estructura, el mercado se enfrenta a una transición desde un entorno dominado por el entusiasmo minorista hacia uno regido por la lógica fría de los grandes capitales.
La llegada de los fondos cotizados en bolsa impulsados por las gestoras de activos más grandes del mundo ha marcado el fin del metrónomo litúrgico. Antes de esta integración, el proceso de reducción de la emisión de monedas operaba en un relativo vacío de liquidez, donde el choque entre la oferta decreciente y una demanda creciente de usuarios individuales dictaba el precio de forma casi matemática. Hoy, el activo se encuentra encadenado a las decisiones de los bancos centrales y a las tensiones en diversas regiones del globo. La entrada institucional ha domesticado el comportamiento del precio. Los flujos de capital que ahora ingresan al sistema buscan refugio, diversificación o una cobertura contra la degradación de las monedas soberanas, alejándose de la búsqueda de ganancias rápidas que caracterizaba a los ciclos anteriores. Esta legitimidad financiera tiene un costo inherente: la reducción de las variaciones extremas de precio que antes definían la identidad del mercado.
La muerte de la geometría predecible es quizás el cambio más difícil de asimilar para la comunidad inversora. La certeza de que cada cuatro años ocurriría un incremento exponencial se está desvaneciendo. El mercado ha entrado en una fase de rendimientos decrecientes y periodos de estabilidad lateral mucho más prolongados. El caos ya no es geométrico porque los participantes actuales son estados y titanes financieros cuyo horizonte temporal y tolerancia al riesgo son radicalmente distintos a los del inversor individual. La previsibilidad del pasado se basaba en la homogeneidad de los participantes, pero la diversidad actual de actores rompe cualquier esquema simplista de repetición histórica. El activo ha pasado de ser una tendencia de nicho a convertirse en un componente establecido del sistema financiero, lo que conlleva una estructura de mercado mucho más opaca y difícil de cronometrar.
La evolución hacia un mercado institucionalizado también altera la percepción del riesgo. En los ciclos anteriores, el riesgo estaba vinculado principalmente a la volatilidad del precio y a la posibilidad de pérdidas totales en breves periodos. En el entorno actual, el riesgo se ha desplazado hacia factores regulatorios, cambios en la política monetaria internacional y la integración con el sistema bancario tradicional. La incertidumbre ya no reside en cuánto subirá el precio tras el próximo hito técnico, sino en cómo se integrará este sistema digital en una infraestructura financiera global que atraviesa sus propias transformaciones. Los inversores ahora deben prestar más atención a los discursos de las autoridades monetarias que a las gráficas de años anteriores.
El token Nietzschean Penguin (PENGUIN), una memecoin lanzada en la red blockchain de capa 1 Solana, se disparó alrededor de un 564 % tras una publicación en las redes sociales de la Casa Blanca de Estados Unidos.
El viernes, la Casa Blanca publicó en la red social X una imagen del presidente estadounidense Donald Trump y un pingüino tomados de la mano y caminando por la nieve, que se hizo viral.
PENGUIN cotizaba con una capitalización de mercado de alrededor de 387.000 dólares antes de la publicación y registró un volumen de negociación de 244 millones de dólares en las 24 horas posteriores a la publicación, según SolanaFloor.
Fuente: White HouseLa capitalización de mercado del token es de alrededor de 136 millones de dólares al momento de escribir este artículo, y cotiza a alrededor de 0,13 dólares, según datos de DEXScreener.
“El éxito inicial de PENGUIN es la prueba de que el comercio onchain nunca murió, solo era un gigante dormido esperando el momento adecuado”, afirmó Alon Cohen, cofundador de la plataforma de lanzamiento de memecoins Pump .fun, en la que se lanzó PENGUIN.
Los ETF no sufrían una salida semanal de esa magnitud desde noviembre.
El precio de bitcoin se ha mantenido entre 89.000 y 90.000 dólares.
Los fondos cotizados en bolsa (ETF) de bitcoin (BTC) experimentaron su periodo más desafiante en Wall Street en lo que va de 2026. Esto, al registrar salidas de capital que ascendieron a los 1.300 millones de dólares.
Este movimiento financiero, concentrado entre el martes 20 y el viernes 23 de enero (debido al feriado del lunes en Estados Unidos), marca el mayor volumen de retiros semanales desde el pasado mes de noviembre.
El desglose diario de estas operaciones muestra una tendencia persistente de desinversión, iniciando el martes pasado con un retiro de 483 millones de dólares, seguido de la cifra más alta el miércoles con 708 millones de dólares. Aunque el ritmo de salidas disminuyó hacia el final de la semana, con USD 32 millones el jueves, cerró ayer viernes con salidas de103 millones de dólares.
El número de nodos Bitcoin (BTC) que señalan su apoyo a la Propuesta de Mejora de Bitcoin 110 (BIP-110), una soft fork o bifurcación suave temporal que limita la cantidad de datos incluidos en cada transacción a nivel de consenso, aumentó hasta el 2,38 %.
Según The Bitcoin Portal, 583 de los 24.481 nodos están ejecutando la BIP-110, y el software principal para ejecutar la propuesta de soft fork es Bitcoin Knots.
La BIP-110 limita el tamaño de las salidas de las transacciones a 34 bytes y limita los datos OP_RETURN a 83 bytes. La soft fork temporal se implementará durante un año, con posible prórroga o modificación tras ese plazo de tiempo, según la página de GitHub de la propuesta.
Cronología de la implementación de la BIP-110. Fuente: BIP-110.orgOP_RETURN es un código de script que permite a los usuarios incrustar datos arbitrarios y ha sido objeto de un intenso debate dentro de la comunidad Bitcoin tras el lanzamiento de la versión 30 de Bitcoin Core, la última actualización del software de nodo Bitcoin más utilizado.
El límite de OP_RETURN se fijó en 83 bytes, que los desarrolladores de Bitcoin Core eliminaron unilateralmente en la versión 30 de Bitcoin Core, tras una controvertida solicitud de incorporación, propuesta por primera vez en abril de 2025. La propuesta fue rechazada en general por la comunidad Bitcoin.
Ethereum puso en marcha un plan de urgencia para combatir a la cuántica.
La Fundación Ethereum apoyará investigaciones y ofrece un premio de USD 1 millón.
Justin Drake, miembro de la Fundación Ethereum y desarrollador del protocolo, ha declarado oficialmente la seguridad de postcuántica como una prioridad estratégica. Con este fin pone en marcha un plan a corto y mediano plazo.
Se trata de una iniciativa que no solo responde a una necesidad técnica, sino que busca consolidar la confianza de los usuarios en la infraestructura de Ethereum.
«Hemos formado un nuevo equipo postcuántico (PQ), liderado por Thomas Coratger. A él se une Emile, uno de los talentos de talla mundial detrás de leanVM. LeanVM es la piedra angular criptográfica de toda nuestra estrategia postcuántica», aseguró el investigador en un mensaje en X.
La naturaleza de la tecnología es, por definición, cambiante y evolutiva. En casi cualquier ámbito del software, la falta de actualizaciones se percibe como una señal de obsolescencia o abandono. Sin embargo, en el ecosistema de los activos digitales, Bitcoin presenta una propuesta que desafía esta lógica convencional: la inmutabilidad. Este concepto no se refiere a una imposibilidad física o técnica absoluta de modificar su código, sino a un acuerdo social profundamente arraigado y respaldado por reglas matemáticas que dificultan cualquier alteración sustancial. Esta rigidez estructural plantea un debate fundamental sobre la identidad de la red, enfrentando a quienes la ven como un depósito de valor estático frente a quienes aspiran a transformarla en una plataforma programable y dinámica.
La inmutabilidad de este protocolo es un constructo de consenso. Aunque el software puede ser editado, la estructura de incentivos y la distribución global de sus nodos hacen que cualquier cambio que altere las reglas básicas sea extremadamente difícil de implementar sin el apoyo unánime de la comunidad. Esta característica es lo que otorga a la red su mayor fortaleza como activo monetario. En un entorno económico donde las políticas fiscales y monetarias de las naciones pueden cambiar según las necesidades del momento o los ciclos políticos, la previsibilidad de un sistema que se mantiene constante ofrece una forma de confianza técnica. Para muchos usuarios, la limitación no es una falla del sistema, sino su principal atributo de seguridad.
Al comparar esta arquitectura con otras redes como Ethereum o Solana, la diferencia de enfoque resulta evidente. Estas últimas funcionan de manera similar a sistemas operativos complejos que priorizan la agilidad, la experimentación y la ejecución de contratos inteligentes sofisticados. Son plataformas diseñadas para la innovación constante, permitiendo una gran variedad de aplicaciones financieras y sociales dentro de su propia infraestructura. Por el contrario, Bitcoin opera más como un protocolo de base, comparable al estándar que permite el funcionamiento del correo electrónico o la navegación por internet. Su objetivo no es ser una herramienta de computación total, sino servir como un registro de valor inalterable y transparente.
Esta resistencia al cambio ha dado lugar a lo que en el sector se conoce como la osificación del código. Los defensores de esta tendencia argumentan que la capa base debe ser lo más simple y robusta posible para garantizar la escasez y la seguridad a largo plazo. Al limitar la complejidad técnica en la capa principal, se reducen las superficies de ataque y las posibilidades de errores imprevistos que podrían comprometer los fondos de los usuarios. Bajo esta perspectiva, la utilidad de la red no depende de su capacidad para procesar contratos complejos o transacciones instantáneas masivas de forma nativa, sino de su resistencia a la manipulación. La confianza no surge de la versatilidad, sino de la certeza de que las reglas del juego no serán alteradas arbitrariamente por ninguna entidad central.
No obstante, esta postura genera tensiones con quienes ven un potencial desperdiciado en la mayor red de computación distribuida del mundo. El dilema surge al cuestionar si es suficiente con ser un depósito de valor o si la red debería evolucionar para competir en el mercado de las finanzas descentralizadas. En años recientes, han surgido propuestas que intentan introducir mayor funcionalidad sin comprometer la integridad del protocolo base. El uso de capas adicionales permite desplazar la experimentación y la velocidad fuera de la cadena principal. De este modo, la capa base se mantiene como el ancla de estabilidad, mientras que las capas superiores gestionan la programabilidad y la frecuencia transaccional. Este enfoque modular intenta resolver el conflicto entre la seguridad estática y la innovación necesaria para la adopción masiva.
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