Tras veinte días aguantando el soporte de los USD 22,500, el precio del Bitcoin (BTC) finalmente se rompió el 9 de febrero. Los alcistas habían depositado sus esperanzas en un repunte sostenido, pero éste ha sido sustituido por un estrecho rango de cotización con resistencia en USD 22,000.
La tendencia bajista es aún más preocupante si se tiene en cuenta que el S&P 500 cotiza cerca de su nivel más alto en seis meses, mientras que el mercado de criptomonedas en general sigue corrigiéndose.
La presión regulatoria, principalmente en Estados Unidos, puede explicar el reciente rendimiento mediocre de Bitcoin. Para empezar, el 9 de enero, el exchange Kraken llegó a un acuerdo con la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de Estados Unidos para dejar de ofrecer servicios de staking a clientes estadounidenses. El exchange también acordó pagar USD 30 millones en concepto de restitución, intereses de demora y sanciones civiles.
El 10 de febrero, la empresa de préstamos de criptomonedas Nexo Capital anunció que su producto Earn Interest para clientes estadounidenses dejaría de funcionar en abril. Nexo señaló su acuerdo de USD 45 millones con la SEC y otros reguladores el 19 de enero como la razón de la interrupción del servicio.
El 10 de enero, el presidente de la SEC, Gary Gensler, advirtió a las empresas de criptomonedas de que "cumplieran la ley", explicando que sus modelos de negocio estaban "plagados de conflictos" y afirmando que necesitaban "separar" los productos agrupados. Gensler afirmó que estas empresas están obligadas a registrarse en la SEC.



