A pesar de la creencia de muchos entusiastas de las criptomonedas de que los exchanges centralizados (CEX) son más seguros, la historia ha demostrado a menudo que son bastante vulnerables a los ataques.
Dado que estos exchanges centralizan el almacenamiento de los activos de los usuarios, pueden ser objetivos atractivos para los ciberdelincuentes. Si las medidas de seguridad de un exchange son inadecuadas o se ven comprometidas con éxito, los activos de los usuarios pueden ser robados o perdidos.
Otro riesgo de los exchanges centralizados es la posibilidad de fraude o mala gestión por parte de sus operadores. Dado que los exchanges centralizados pueden tener un único punto de control, pueden ser más susceptibles al fraude interno o a otras formas de conducta indebida, que pueden provocar la pérdida de fondos u otras consecuencias negativas para los usuarios.
En el último año, con el colapso de importantes plataformas centralizadas de criptomonedas como FTX y Celsius, cada vez más usuarios optan por la autocustodia de sus activos digitales. Las arriesgadas prácticas financieras y los supuestos fraudes cometidos en algunas de estas plataformas han hecho que mucha gente pierda la fe en ellas como lugares seguros para almacenar sus criptomonedas.
La autocustodia se refiere a la tenencia y gestión de la propia criptomoneda en lugar de confiarla a un tercero, como un exchange. Este enfoque ofrece a los usuarios un mayor control sobre sus activos y puede potencialmente proporcionar mayores niveles de seguridad. Sin embargo, también conlleva sus propios riesgos, sobre todo en forma de estafas.



