Para entender la complejidad de la gestión de derechos digitales, o DRM, hay que entender primero los retos del DRM de los sistemas actuales y luego los retos (y oportunidades) que presenta la tecnología blockchain que se enorgullece de la transparencia, la vinculación de datos y la inmutabilidad como algunas de las principales características que se presta a los sistemas de confianza.
Con la Web 2.0, la creación y difusión de contenidos se realiza a través de una plataforma que actúa como intermediario y, como cualquier intermediario, ha desarrollado modelos de negocio que monetizan las vías de distribución de contenidos, los datos y los metadatos resultantes. Los contenidos digitales (películas, imágenes, música, etc.) se pueden replicar fácilmente, y las plataformas crean fosos económicos y mecanismos de control para acceder a los contenidos con el complicado diseño de n niveles de contraseñas, autenticación, autorización y medición del uso.
Con el tiempo, esto ha sido explotado debido a las vulnerabilidades de la tecnología de la Web 2.0 que fue diseñada para la difusión de información. La Web 3.0, basada en los sistemas de cadena de bloques, desafía este modelo al cambiar fundamentalmente las características de las plataformas de la Web 2.0, ya que todas las construcciones de la Web 3.0 giran en torno a modelos descentralizados (o, en algunos casos, casi descentralizados), dirigidos por el diseño, y aplican los principios fundamentales del comercio (de activos digitales), la confianza (aplicada por el protocolo, es decir, los modelos de consenso) y la propiedad (reclamación del activo).
La llegada de la Web 3.0 cambia los modelos informáticos fundamentales al descentralizar los informáticos: el almacenamiento y la interconexión se envuelven con una estructura económica de incentivos que promueve la participación y el compromiso y da lugar a una plataforma completamente nueva de estructura económica. En un verdadero mercado digital, la red impulsada por blockchain garantiza que las relaciones e interacciones dinámicas del mercado se reflejen de forma sistémica e inteligente.
Al diseñar las redes de blockchain para las industrias, vemos surgir nuevos e interesantes modelos de negocio, lo que lleva a muchas organizaciones a replantearse sus actuales modelos de negocio, la competencia y el panorama general del mercado. Esta cocreación implica la apertura y la capacidad de los participantes de intercambiar datos a través de los nodos que soportan la nueva ola de infraestructura de la Web 3.0. Esto implica el almacenamiento de datos, contenidos y otros memes atesorados que reflejan la comunidad digital y la cultura entre pares que es tan intrínseca a los ecosistemas basados en blockchain.



