1 Alan Turing: vida y legado
Alan Turing nació el 23 de junio de 1912 en el seno de una familia acomodada y con conexiones en la administración colonial británica. Su padre, Julius Mathison Turing, formaba parte del cuerpo de funcionarios británicos en la India, mientras que su madre, Ethel Sara Stoney, provenía de una rama pudiente de protestantes angloirlandeses. Por razones de trabajo, el matrimonio viajaba con regularidad, por lo que tanto Alan como su hermano pasaban sus días en la vivienda de una familia retirada del ejército.
Desde muy joven, Turing mostró interés por los libros, los rompecabezas y los números. Además, desde sus primeros años escolares en el internado de Sherborne (1926), Turing destacó por su pensamiento independiente y por una inclinación natural hacia el razonamiento lógico, rasgos que marcarían toda su trayectoria científica posterior.
Una fotografía del matemático Alan Turing a la edad de 16 años, cuando estudiaba en el internado de Sherborne. Fuente: Wikimedia commons.
No obstante, la fascinación de Turing por las matemáticas no le trajo la simpatía de sus profesores. De hecho, el enfoque académico en Sherborne era principalmente el estudio del latín y los clásicos, mientras que las ciencias quedaban relegadas a un segundo plano. Esto no le impidió ganar varios premios matemáticos en la escuela; además, se sabe que también realizó experimentos químicos por su cuenta, causando revuelo en la opinión de los docentes.
Uno de los compañeros de Alan, llamado Christopher Morcom, compartía con él su entusiasmo por la ciencia y las matemáticas. Incluso intercambiaban apuntes y comentaban las posibles soluciones a los rompecabezas. Para algunos, Morcom fue el primer amor de Turing, quien lo marcaría profundamente y en quien encontraría un apoyo para sus intereses académicos.
No obstante, el 13 de febrero de 1930, Morcom falleció a causa de una tuberculosis bovina. A raíz de esta experiencia, el joven Turing perdió todo interés por la fe religiosa y decidió convertirse en ateo.