Los inversores se mueven con cautela después de una semana relativamente buena. Esta buena racha ha sido impulsada principalmente por el sector tecnología, que se ha portado muy bien últimamente. La gran sorpresa de última hora ha sido unos reportes más flojos de lo esperado por parte de Amazon y Apple. Esto explica el terreno mixto de este viernes en Wall Street. El optimismo actual se relaciona a los ingresos corporativos. En líneas generales, las grandes corporaciones están haciendo dinero. Sin embargo, esto no quiere decir, por supuesto, que todas las corporaciones están respondiendo de la misma manera a la recuperación. Podemos asumir que unos negocios están mejores que otros. Lo importante es que hay un optimismo general. Eso es lo que está subiendo los precios.
Mientras tanto en el universo cripto, este mismo optimismo nos ha llevado a nuevos máximos históricos por doquier. Si bien es cierto que Bitcoin en estos momentos se encuentra por debajo de su máximo histórico, se podría asumir que esta batalla, tarde o temprano, la ganamos. Las correcciones son seguidas por rebotes. Y la energía es suficiente como para subir mucho más en las próximas semanas. Únicamente una verdadera tragedia podría frenar esta oleada alcista. Por los vientos que soplan, tendremos unas felices navidades.
Ahora bien, hablemos de la criptonoticias más populares de esta semana.
La fórmula mágica para hacerse rico de la noche a la mañana. Se nos dice que existe. Se nos dice que alguien la utilizó con éxito. Pero también se nos dice que no la podemos replicar. El algoritmo maravilla ciertamente es el nuevo Dorado. Nos alimenta la ilusión, pero no nos sirve de mucho en la práctica. Como inversor, necesitamos pensar en nuestra inversión. Debemos educarnos y trabajar en nuestra estrategia. De hecho, el mito del algoritmo mágico no nos ayuda de nada.
Ahora bien, hay algoritmos que sí funcionan. Es decir, ofrecen resultados por un tiempo. Pero no funcionan todo el tiempo. Y, en la mayoría de los casos, hay que actualizarlos con frecuencia. Lo que quiere decir que hacer trading con algoritmos no es tan fácil como suena. La cosa tiene su maña. Requiere una sofisticación técnica muy particular. La historia suena simple después del acto. Pero el hecho de que no se pueden replicar los resultados es señal de la verdadera complejidad del meollo.



