Opinión de: Ignacio Palomera, cofundador y CEO de Bondex
El panorama global de la contratación está cambiando rápidamente. Hoy en día, los buscadores de empleo recurren cada vez más a la IA generativa para redactar cartas de presentación, adaptar currículums e incluso simular la preparación de entrevistas.
La IA agente se autoaplica, la IA generativa redacta solicitudes personalizadas a gran escala, y las herramientas de autoaplicación de IA permiten a los candidatos postularse a miles de puestos en minutos. Los empleadores están inundados de solicitudes que parecen pulcras, persuasivas y personalizadas, pero que a menudo carecen de una señal real de esfuerzo, capacidad o autenticidad.
Cuando cualquiera puede producir una solicitud pulcra y de alta calidad con solo unas pocas indicaciones de IA, la carta de presentación tradicional, antes vista como una oportunidad para destacar y mostrar una intención real, se convierte en una mercancía. Deja de señalar esfuerzo o entusiasmo y comienza a parecerse más a un resultado estandarizado.
Los gerentes de contratación se encuentran ahora con bandejas de entrada llenas de solicitudes pulcras y personalizadas que, curiosamente, se sienten todas extrañamente similares. Y ahí es donde comienza el verdadero problema: si todos parecen calificados en el papel, ¿cómo puedes saber quién tiene las habilidades y quién sabe cómo manipular una indicación? No se trata de quién escribe mejor, sino de quién puede demostrar que puede cumplir en el mundo real.



