Gobiernos de todo el mundo están replanteando los llamados programas de "visa dorada" que permiten a inversores adinerados, incluidos ejecutivos de criptomonedas, obtener residencia o ciudadanía.
Los programas de visas doradas permiten a los solicitantes obtener la ciudadanía después de invertir una suma, a menudo de cientos de miles de dólares, en un fondo de inversión local o bienes raíces. Si bien esto puede estimular el desarrollo económico local y atraer talento de todo el mundo, algunas jurisdicciones están replanteando la estrategia.
En mayo, el programa de pasaporte dorado de Malta fue declarado ilegal por un tribunal de la UE. La Comisión de la UE afirmó que el Programa de Naturalización de Inversores Excepcionales (MEIN) de Malta estaba comercializando la ciudadanía europea. Chipre y Bulgaria finalizaron sus programas de visas doradas en 2021 y 2022, respectivamente.
La ciudadanía global en forma de múltiples pasaportes puede ser atractiva para los inversores en criptomonedas, especialmente a medida que diferentes países implementan regímenes fiscales y regulatorios más amigables para las criptomonedas. Pero obtener ese segundo o incluso tercer pasaporte se está volviendo más difícil.
Los programas de visas doradas se vuelven más estrictos a medida que los inversores en criptomonedas buscan la ciudadanía
Los regímenes de visas doradas a menudo se han promocionado como una forma sólida para que los países impulsen el desarrollo económico.



