El sábado, los accionistas de Berkshire Hathaway tuvieron su cita anual con Warren Buffett y Charlie Munger, dos genios de las inversiones. Los abuelitos hablaron de todo: desde la inflación hasta la inteligencia artificial, pasando por Apple y el petróleo. Durante varias horas, abuelo bueno y abuelo malo respondieron a las preguntas de los accionistas y de la prensa sobre diversos temas relacionados con la economía, los negocios y la vida. ¿Qué dijeron de interesante?
Esta reunión anual es conocida como el “woodstock del capitalismo”, porque atrae a miles de personas de todo el mundo que quieren escuchar los consejos de Buffett y Munger. Los asistentes disfrutan de una fiesta de tres días con exposiciones, juegos, compras y comida. También tienen la oportunidad de hacer preguntas a los dos maestros de las finanzas y aprender de su sabiduría y experiencia.
Buffett, de 92 años, y Munger, de 99, demostraron que siguen teniendo una mente lúcida y un sentido del humor afilado. También mostraron su optimismo sobre el futuro de su empresa y de Estados Unidos, a pesar de las turbulencias recientes en los mercados y la economía.
Buffett reconoció que hay una presión inflacionaria en la economía y que eso afecta a sus negocios. Sin embargo, dijo que confía plenamente en que la Reserva Federal sabrá manejar la situación y que no ve ninguna opción para que el dólar pierda su rol de moneda de reserva mundial. De hecho, en reiteradas ocasiones, Buffett ha apoyado el trabajo de la Fed. Este veterano inversor se distingue por su optimismo sobre la economía de Estados Unidos. Esto puede resultar sorprendente en un contexto de tanto escepticismo e incredulidad. En otras palabras, Buffett no se contagia del pesimismo apocalíptico de muchos.
No podían faltar sus consejos eternos sobre la inversión en valor. Buffett, como siempre, defendió su estilo de inversión basado en buscar empresas infravaloradas y con ventajas competitivas. Dijo que en los 58 años que lleva al frente de Berkshire ha visto aumentar el número de personas que hacen cosas tontas y que eso crea oportunidades para los inversores inteligentes.