La volatilidad ha sido la reina de la semana. Hay mucho nerviosismo en los mercados. Por un lado, la situación en Ucrania se ha vuelto más tensa. Y muchos temen un conflicto bélico. Y, por el otro, tuvimos la reunión de la Reserva Federal (la Fed) de los Estados Unidos. En realidad, no hubo grandes sorpresas a raíz de dicha reunión. Lo que, en teoría, es positivo. Como suele suceder en los mercados, la expectativa del evento suele ser más importante que el evento en sí. Esta vez no se tomaron decisiones, ni se dijo nada en concreto. Es decir, aún no sabemos nada con certeza. Pero nada es algo. Tenemos tonos e insinuaciones. Entonces, el mercado interpreta.
Hablemos de las declaraciones de su director Jerome Powell. El discurso estuvo bastante neutral. Ya sabemos que la Fed se está preparando para ajustar el cinturón en política monetaria. Todo indica que el cese de compras de bonos es el paso a seguir. Y la Fed sí subirá las tasas de interés este año. Varias veces. El tono de la sesión de preguntas fue menos neutral. Resulta claro que la Fed está llegando demasiado tarde. Lo que implica que de seguro no tendrá más opción que pisar los frenos de un modo mucho más agresivo de lo que habría sido ideal.
¿Por qué la volatilidad? Los mercados se están adaptando a la nueva realidad. Obvio que todo está muy caro. Tenemos una sobrevaloración evidente en el precio de los activos. La producción actual simplemente no justifica semejantes valoraciones. Pero la fiesta seguía frenéticamente, porque la Fed nos dijo que la fiesta seguiría por más tiempo. Ahora que la cosa cambia y la Fed se está viendo en la obligación de cambiar de política monetaria antes de lo previsto, el mercado tiene que redescubrir los precios. ¿Tesla realmente vale lo que vale? Bueno, eso está por verse.



