Antes de junio de 2021, es probable que las noticias sobre Nayib Bukele ni siquiera fuesen del interés de muchos usuarios de criptomonedas. El presidente de El Salvador fue noticia por las acusaciones de corrupción y comportamiento dictatorial luego de que la mayoría parlamentaria de su partido destituyera a cinco miembros de la Corte Suprema del país y a su fiscal general.
Sin embargo, durante la conferencia Bitcoin 2021 celebrada en Miami, Bukele sorprendió a muchos participantes y atrajo la atención internacional al anunciar que planeaba hacer que El Salvador adoptara a Bitcoin (BTC) como moneda de curso legal. En menos de una semana, una supermayoría de la Asamblea Legislativa salvadoreña (la mayoría de los miembros del propio partido de Bukele) había aprobado la Ley Bitcoin, que obliga a todos los comercio y negocios a aceptar el criptoactivo como forma de pago junto con el dólar estadounidense.
La implicación de Bukele en la adopción de la criptomoneda parecía ir más allá de lo que muchos hubieran esperado de un líder mundial. El presidente de El Salvador ya era activo en las redes sociales y se presentaba de forma diferente a muchos otros políticos, a menudo vestido de forma informal con una gorra de béisbol y jeans. Desde que la Ley Bitcoin entró en vigor en septiembre, ha utilizado su cuenta de Twitter para anunciar varias compras de BTC por un total de 1,370 BTC, más de USD 64 millones, presumiblemente del tesoro nacional de El Salvador. También propuso que el país aprovechara la energía geotérmica de sus volcanes para minar la criptomoneda.
A nivel local, la oposición a la Ley Bitcoin se manifestó en forma de declaraciones públicas de legisladores no relacionados con el partido político de Bukele, así como en protestas en San Salvador. Antes de que la ley entrara en vigor el 7 de septiembre, un grupo de jubilados, veteranos, pensionados por discapacidad y trabajadores marcharon por la capital para expresar su preocupación por la volatilidad del criptoactivo y cómo la Ley Bitcoin podría afectar a sus pensiones. Los manifestantes, autodenominados Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular, portaron pancartas con el lema "No al Bitcoin" en las calles para exigir la derogación de la ley.
Funcionarios ajenos a la esfera de influencia de Bukele también expresaron su escepticismo sobre la adopción de Bitcoin. En junio, Victoria Nuland, del Departamento de Estado de EE.UU., alentó a El Salvador a adoptar una "mirada dura" sobre Bitcoin para asegurar que el criptoactivo estuviera "bien regulado" y fuera "transparente", y que el gobierno ofreciera protección "contra actores malintencionados". El Fondo Monetario Internacional emitió su propia advertencia en julio, diciendo que las consecuencias de que un país adopte Bitcoin como moneda nacional "podrían ser nefastas".