El más grande motivo que ha permitido que las criptomonedas puedan existir en conjunto con las finanzas tradicionales, es el creciente número de usuarios a nivel mundial que se les presentó alternativas de ahorro, plataformas de pago o instrumentos de inversión que anteriormente no estaban disponibles, sea por falta de disponibilidad en su región o por no tener acceso siquiera a cuentas bancarias para la gestión de gastos diarios. Para ello, la participación del estado ha generado políticas de aplicación de impuestos, identificación de los usuarios, prevención para legitimación de capitales, entre otras; esto ha pavimentando el camino para que la adopción a gran escala, se presente como un objetivo alcanzable en el camino por recorrer de los activos digitales.
No se puede poner en duda que bitcoin continúa siendo la más grande y más conocida criptomoneda a nivel mundial, la capitalización de mercado que le sitúa en más de USD 878 mil millones es capaz de doblar en aproximación a su segundo contendiente, sin embargo, las oportunidades presentadas a través del intercambio de los Tokens No Fungibles (NFT) en conjunto con las Finanzas Descentralizadas (DeFI), parece estar virando el atractivo de inversión por parte de los gestores de fondo convencionales. Y es que tal como lo explicamos en el artículo de por qué el crecimiento de las DeFi apuntala a ser 100 veces más grande que lo conocido actualmente, la combinación de empresas de capital de riesgo con las que las grandes tecnológicas, son las que permite que existan más recursos para que el desarrollo de estos productos y que consiga espacio dónde crecer.
Gráfico que representa la cantidad de dinero invertido en protocolos descentralizados dentro de Ethereum, se incluye la cantidad en Staking y liquidez de préstamos. Fuente: DefiLlama.
Uno de los principales problemas que enfrenta Bitcoin con respecto a su inclusión en el mercado renta variable tradicional, es que está ideado para suplantar las antiguas concepciones que se tienen con el dinero fiduciario, lo que significaría llevar a todo el sistema económico que actualmente conocemos, hacia un destino disruptivo que aún la sociedad no ha validado como necesario. Con respecto a este tema, el cofundador de una de las primeras y más grandes comunidades de debate sobre bitcoin en Venezuela nos comenta lo siguiente:
“El propósito de bitcoin es descentralizar el intercambio de valor, dirimiendo el riesgo de confianza asociada con las transacciones en dinero fiat. A pesar de tener estas características, no busca ser capaz de ofrecer un perfil a los inversionistas tradicionales para irrumpir en ese mercado. Es por eso que Michael Saylor con MicroStrategy ha tenido éxito, permite hacer un puente entre lo tradicional y lo disruptivo, para así acercar a bitcoin a lo convencional. A pesar que bitcoin se base en la premisa de un activo real, no se mueve de la misma forma que los instrumentos financieros habituales”. Javier Bastardo, administrador en Satoshi en Venezuela.