La semana termina con una noticia que ha puesto una sonrisa de oreja a oreja en Wall Street, y que, como siempre, tiene efectos dominó en todo el ecosistema financiero, incluyendo, por supuesto, al mundo cripto. La gran estrella de la jornada no ha sido otra que la inflación.
Después de una espera más larga de lo normal por un pequeño “cierre” del gobierno, finalmente pudimos ponerle el pulso a la economía con el informe de los precios al consumidor. El dato es el que manda, y en esta ocasión, el dato fue de alivio: el aumento anual de los precios fue menor de lo que todos temían.
¿Qué significa esto en lenguaje sencillo? Que la presión de los precios no está tan desatada como se creía. Este número, que parece simple, es la llave que abre o cierra las puertas de la política monetaria de la Reserva Federal (la Fed). Cuando la inflación es alta, la Fed se pone nerviosa y sube las tasas de interés para enfriar la economía. Pero cuando la inflación muestra señales de debilidad, como ocurrió ahora, el escenario cambia por completo.
La reacción de los inversores fue instantánea y contundente: la fiesta de las acciones se encendió. Los principales indicadores de la bolsa, como el Dow Jones, el S&P 500 y, especialmente, el tecnológico Nasdaq, cerraron con ganancias significativas y se dispararon hacia nuevos máximos históricos.
Esto no es magia; es pura expectativa financiera. Con la inflación controlada, el mercado está casi seguro de que la Fed ya no tiene excusas para mantener el dinero "caro". Las apuestas ahora mismo son casi unánimes: la próxima semana veremos un recorte en las tasas de interés, y es muy probable que veamos otro antes de que termine el año.



