Durante muchos años, Ethereum reinó sobre el panorama de las finanzas descentralizadas (DeFi), y la cadena de bloques fue el destino elegido para muchos de los proyectos más innovadores que ofrecen su versión de las finanzas descentralizadas. Sin embargo, más recientemente, los proyectos DeFi han comenzado a surgir en múltiples ecosistemas, desafiando la hegemonía de Ethereum. Y, a medida que miramos hacia un futuro en el que se resuelva el problema técnico de la interoperabilidad, surge un competidor poco probable para el papel de jugador poderoso de DeFi: Bitcoin (BTC).
En ese futuro, Bitcoin juega potencialmente el papel más importante en DeFi, y no en un sentido triunfalista y maximalista. Más bien, Bitcoin puede complementar el resto de las criptomonedas como pieza central de DeFi multicadena. La clave de esto es conectarlo todo para que Bitcoin pueda interactuar con Ethereum tan perfectamente como lo hacen hoy iOS y Android.
Un argumento a favor de armonizar Bitcoin con DeFi puede sorprender. Los comentaristas a menudo enfrentan a la cadena de bloques de Bitcoin establecida con su contraparte más ágil y funcional, Ethereum. Sin embargo, el verdadero "cambio de rumbo" es conectar DeFi a Bitcoin. Hacerlo les brinda a los usuarios lo mejor de ambos mundos, combinando la destreza de Ethereum con la pureza de Bitcoin. El debate gira en torno a cómo se ve una industria DeFi habilitada para Bitcoin o si es posible lograrlo.
El camino rocoso hacia la interoperabilidad
El mecanismo de consenso subyacente de Prueba de trabajo (PoW) de la red Bitcoin ofrece una base sólida para una red de pago global separada de cualquier estado. Las garantías computacionales incorporadas son suficientes para atraer dinero institucional, lo que demuestra que es lo suficientemente bueno para los jugadores poderosos de las finanzas tradicionales. A pesar de estar diseñado para convertirse en el efectivo de Internet, las propiedades intrínsecas de Bitcoin han inspirado redes que consumen menos recursos como Ethereum.
A pesar de la llegada de retadores, los proyectos nativos de Ethereum aún dominan DeFi, que sigue siendo un ecosistema fragmentado de aplicaciones impulsadas por contratos inteligentes que facilitan un sistema financiero abierto entre pares. Las redes globales de desarrolladores trabajan incansablemente para unir este arreglo de aplicaciones descentralizadas (DApps), en gran parte sin éxito, aunque los intercambios atómicos han surgido como una opción viable. En general, proliferan las soluciones subóptimas, como los puentes entre cadenas, lo que deja a los usuarios de DeFi vulnerables a las vulnerabilidades, mientras que otras soluciones populares, como los tokens envueltos, tienen sus propias desventajas, a saber, la centralización.