Los mercados se forman con expectativas. Y estas expectativas nacen de las interpretaciones. Es decir, los inversores sopesan la situación. Reflexionan. Se hacen preguntas. Por ejemplo: ¿Es la inflación transitoria o permanente? Bueno, al parecer, es permanente. Y eso significa que la Reserva Federal de los Estados Unidos y los demás bancos centrales tendrán que tomar medidas al respecto. Significa que se verán en la obligación de subir las tasas y reducir sus libros el tiempo que sea necesario para contener la situación. La inflación es el indicador clave aquí.
Ahora bien, la inflación es un fenómeno multifactorial. Y las causas pueden ser muchas. ¿Qué tipo de inflación tenemos en estos momentos? Bueno, la variable con mayor peso en estos momentos es el suministro (confinamientos por Covid en China, la guerra en Ucrania, precio de las mercancías, fallas en las cadenas de distribución y producción). El problema es que los bancos centrales no tienen control en ese lado de la ecuación. Entonces, una disminución de la demanda vía política monetaria podría tener un fuerte impacto en el crecimiento. Es decir, la posibilidad de una recesión es cada vez mayor. En este caso, estaríamos hablando de estanflación (inflación+decrecimiento).
¿Qué tal un “soft landing”? Si bien es cierto que la deuda y los ahorros están en mejor forma que durante la crisis del 2008-2009. No podemos sobreestimar nuestra suerte. Porque en esta oportunidad la situación es diferente. El componente “inflación” debe tomarse en cuenta a la hora de hacer comparaciones. Entonces, es posible que la recesión no sea tan suave. Y, para colmo de males, ahora no tenemos la posibilidad de rescates como antes debido a la inflación. En los años 70s, teníamos mucha inflación, pero la deuda (privada) no era tan alta. Durante la crisis del 2008-2009, teníamos mucha deuda, pero no teníamos inflación. Ahora nuestras opciones son más limitadas.
¿Seguirán bajando los índices bursátiles? La tendencia de -35% para un ciclo bajista debe ser revisada, porque en una situación de alta inflación todos los números deben ser revisados. Adicionalmente, en situaciones tan excepcionales, los niveles de incertidumbre tienden a ser más elevados. Y los inversores se están volviendo cada vez más conservadores. La cantidad de efectivo en los portafolios y la fortaleza del dólar son pruebas de esto. Entonces, no es descabellado pensar en la posibilidad de un crash de, por lo menos, 50% para los mercados bursátiles. Es decir, esta historia no ha terminado.



