Según la ley de Metcalfe, el valor de una red de telecomunicaciones es el doble del número de sus usuarios interconectados. Esto es lo que comúnmente se conoce como “efecto red”. Aquí nos embarcamos en la difícil tarea de encontrar mecanismos objetivos para determinar un valor justo para Bitcoin. Debemos tomar en cuenta que estamos hablando de un activo no tradicional. Por ende, sería bastante sensato pensar que los mecanismos de valoración deben ser no tradicionales. Escribir “To the moon” en Twitter con los ojos iluminados no es, por supuesto, un análisis serio. Demos aquí ese método por descartado. ¿Cuál es el valor “justo” de Bitcoin?
Lo más difícil para un inversor de criptomonedas es poder ver más allá del ruido causado por la politiquería y la emoción. Por supuesto que disfruto criticar al Establecimiento tanto como la siguiente persona. Pero, en lo que respecta a mis inversiones, me gusta ser lo más pragmático posible. Claro que la queja se siente bien. En esta posmodernidad, todos buscan ser parte de una tribu. Y Bitcoin ofrece una narrativa antiautoritaria y una comunidad de rebeldes. Todo eso es válido. El mundo puede ser un lugar muy solitario. Y todos necesitamos pertenecer. Sin embargo, una frase pegajosa es un análisis. Un tuit rebelde no pone pan en la mesa. Y atacar constantemente al dólar, a los bancos centrales y a la banca en las redes no hace crecer tu portafolio.
Para muchos, el dogma libertario se ha convertido en pensamiento económico de avanzada. Es decir, lo arcaico se ha convertido en el último grito de la moda. De hecho, muchos en este espacio recurren a los economistas de la escuela austriaca o a la escuela de Chicago como unos profetas de la nueva fe. O sea, está de moda ser reaccionario. Ahora tenemos radicales de izquierda y radicales de derecha. Si dices algo en contra de la izquierda, eres fascista. Si dices algo en contra de la derecha, eres comunista. Lo que hace muy difícil el debate y la reflexión. Después de un tiempo, el asunto cansa. Escuchar las mismas sandeces todo el tiempo es terriblemente agotador.
Ahora bien, ¿qué ocurre con el inversor? Supongamos, por momento, que no somos militantes políticos. Somos inversores. Y la misión no es la política. La misión es financiera. Queremos crecer financieramente. O sea, queremos hacer dinero. Así de sencillo. Sin complejos. Nada inmoral. Simplemente queremos poner el pan en la mesa. Bueno, eso nos obliga a pensar objetivamente. En este caso, la meta es comprar lo más barato posible y vender lo más caro posible. En otras palabras, debemos tener una teoría del valor.
¿Cuál es el valor “justo” de Bitcoin? El valor justo es X. Si el precio de mercado es inferior a X, es un buen momento para comprar. Si el precio de mercado es muy superior a X, es buen momento para vender. El trabajo del inversor no es predecir el futuro. De hecho, el trabajo del inversor es escoger estratégicamente entre las tres opciones posibles en cada momento dado: Comprar, mantener o vender. La gran pregunta: ¿Qué hacer hoy?