No hay duda de que vivimos una revolución en el mundo a través de experiencias descentralizadas que nos permiten generar ingresos mientras jugamos, y tan sólo alcanzamos a ver la punta del iceberg de un futuro prometedor lleno de sorpresas.
Aún así, el panorama de los juegos play to earn puede parecer, a simple vista, desalentador. Axie Infinity, el juego más exitoso del género, presenta una caída del 45% de su base de jugadores desde su punto máximo en noviembre del 2021. Varios proyectos se aprovecharon de la buena fe de los jugadores con promesas incumplidas. Ante esta situación, la reacción del público se inclina hacia aumentar la cautela y replantearse la intención de incursionar en nuevas promesas.
Sin embargo, todas estas noticias de apariencia negativa no son más que buenas señales, indicios de que el género de juegos play to earn está atravesando su adolescencia, y con ello, los dolores típicos del crecimiento.
Sin ir más lejos, se puede trazar un paralelismo con el boom de las ICO en 2017, donde en pleno furor se sucedieron numerosas estafas o intentos nobles no fructíferos. Al cabo de un año, el 46% de las ICO desaparecieron con la recaudación obtenida o simplemente fracasaron. En la actualidad, la industria cripto está en una etapa adulta de mayor estabilidad y sigue perfeccionándose con el tiempo.
La ventaja de los juegos play to earn que se lancen de aquí en adelante será el poder aprender de los errores y experiencias de sus antecesores. A días de su venta por whitelist, el juego en el que estamos trabajando con nuestro equipo (Koins) corre con la ventaja de haber capitalizado la enseñanza colectiva de la industria. Es el mejor momento para propuestas auténticas desarrolladas por equipos profesionales de cara a un público más exigente y experimentado.



