Los mercados fluctúan. Es natural. Los compradores ejercen presiones alcistas. Los vendedores ejercen presiones bajistas. Y estos vaivenes en el precio se relacionan a los distintos cambios del sentimiento. Es decir, la información disponible es interpretada. Luego, se forman varias narrativas. Estas narrativas forman expectativas. Y las expectativas determinan las decisiones.
Claro que estas “interpretaciones” no siempre son racionales. En muchos casos, los inversores toman sus deseos, aspiraciones y suposiciones para crear una fantasía. Y, por un tiempo, la fantasía puede convertirse en una profecía auto-cumplida. Después, el mercado reconoce sus “exageraciones”. Y trata de recoger el error de juicio.
En este momento, estamos en temporada de reportes corporativos en los Estados Unidos. Durante la semana de los bancos, con unos resultados mejores de lo anticipado, una ola optimista invadió a los mercados. No podemos decir que los resultados fueron buenos per se. De hecho, la caída en los ingresos de los grandes bancos fue significativa. Sin embargo, se esperaba algo mucho peor. Entonces, debido a un engaño cognitivo, lo “no tan malo” se interpretó como bueno.
Esta luna de miel duró muy poco, porque, al poco tiempo, llegaron los reportes de las grandes tecnológicas y, en esta oportunidad, los resultados decepcionaron a tirios y troyanos. De pronto, los inversores recordaron que estos reportes corporativos trimestrales, en realidad, son una pequeña ventana al pasado. Recordaron también que todavía tenemos un problema de inflación, de endeudamiento y de sobrecalentamiento. O sea, la Reserva Federal de los Estados Unidos, seguramente, se verá en la obligación de seguir subiendo los costos del crédito en sus próximas reuniones. En otras palabras, tuvimos dos días de fantasía y ya estamos entrando en el periodo de corrección.
Al final de la semana pasada, el precio de Bitcoin se ubicó en el fondo del canal de consolidación ($20.6k-$18.4K). Luego, a mitad de semana, en un rally de dos velas diarias consecutivas, el precio logró, de manera extraordinaria, ubicarse en el tope del canal. De hecho, se logró romper con la resistencia por unas horas. Sin embargo, los compradores se cansaron muy pronto. Y volvimos a caer en la cárcel de este canal “eterno”.



