No hay certezas. Solo probabilidades. El tiempo pasa. Y nuestras expectativas se van adaptando. “Lo peor está por venir”, nos advierte el Fondo Monetario Internacional (FMI). Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase, anticipa una “tormenta” y califica la situación como “muy seria”. Jeff Bezos, ex CEO de Amazon, también ha expresado una opinión en la misma línea. Y David Solomon, CEO de Goldman Sachs, nos dice que “hay una buena posibilidad de que tengamos una recesión en los Estados Unidos”.
Los ingresos de los grandes bancos han estado cayendo inclementemente durante este ciclo económico. Debido al colapso de los precios en los mercados bursátiles, se podría decir que la banca de inversión no ha estado en su mejor momento. Al hacer la comparación con el año pasado, en términos de ingresos, JPMorgan Chase ha caído en un 17%. Citi ha caído en un 25%. Morgan Stanley ha caído en un 29%. Y Goldman Sachs ha caído en un escandaloso 43%.
Goldman Sachs ha sido el patito feo de este grupo. Y lo ha sido gracias a su énfasis en la inversión. Con Marcus, el banco ahora pretende incursionar en el mundillo de los pagos y los préstamos al consumidor. De este modo, equilibrar la balanza. Su enfoque en la inversión ha servido muy bien en periodos de bonanza. Sin embargo, esta configuración no ha funcionado tan bien últimamente. Su grado de especialización está saliendo caro. No hay que ser un genio para saber que Goldman Sachs necesita diversificar su negocio. Claro que Marcus, su banca de consumo en línea, todavía no es tan rentable como para poder cubrir por los ingresos perdidos en sus otras áreas.
David Solomon, CEO de Goldman Sachs, está viendo una “buena posibilidad de recesión”. Y anticipa “mucha volatilidad en el horizonte”. Por ende, recomienda cautela para los inversores. O sea, hay que estar preparados. Y esta recomendación es particularmente relevante para los inversores de activos de riesgo (como Bitcoin).
Debemos recordar que estamos en tiempos de volatilidad e incertidumbre. En consecuencia, los inversores, por lo general, se tornan más conservadores. El apetito por el riesgo disminuye. Esto, en la práctica, normalmente significa que los inversores buscan refugio en el efectivo y los bonos. De esta forma, se incrementa la estabilidad y la predictibilidad al portafolio. No es casual que el estratega de Goldman Sachs, Kamakshya Trivedi, prevé un dólar más fuerte para los próximos trimestres.