Ningún banco agota una corrida bancaria. Y, cuando eso sucede, los demás bancos se protegen para evitar el contagio. El negocio bancario es principalmente un asunto de confianza. Entonces, sobre esta base, cualquier cosa puede pasar. Porque la confianza es algo que se puede perder en cualquier momento y por cualquier razón. Eso implica que no hay ninguna región fuera de peligro. Sin embargo, al parecer, los bancos en Latinoamérica (por ahora) no se han visto afectados por los colapsos bancarios en Estados Unidos y Europa.
Cierto que existe una fuerte correlación entre las distintas bolsas de la región con las bolsas en Estados Unidos y Europa. Entonces, en este sentido, los bancos sí han sentido el golpe. El valor accionario ha sufrido un impacto. Pero, en términos generales, se podría decir que es probable que los bancos en Latinoamérica salgan ilesos de esta crisis. Las malas noticias llegan de Estados Unidos y Europa. Y claro que los inversores reaccionan. Claro que se preocupan. Pero aún no hay señales de contagio. Al parecer, la región está a salvo. El nerviosismo se debe al riesgo de contagio. No obstante, la presencia de un riesgo no es sinónimo de tener un problema en nuestras manos.
Es posible que, gracias al turbulento pasado de la región, la experiencia nos haya hecho más fuertes. Según analistas e inversionistas, “una regulación estricta, negocios diversificados y una amplia experiencia en entornos de altas tasas de interés y elevada inflación deberían ayudar a evitar que los prestamistas de la región se contagien de la crisis provocada por los colapsos de Silicon Valley Bank y Signature Bank, y los problemas que afectan a Credit Suisse Group AG”. Dedos cruzados.
"No creo que los bancos latinoamericanos estén expuestos directamente a esta situación", dijo Malcolm Dorson, gestor de cartera de Mirae Asset Global Investments en Nueva York.



