El pasado es usado, con frecuencia, para predecir el futuro. Es decir, recurrimos a la memoria para construir expectativas. Lo que no es del todo insensato. Después de todo, el pasado es una referencia orientadora muy útil. Definitivamente, la experiencia posee un gran valor práctico y educativo. Sin embargo, el pasado no es un libreto exacto de los eventos futuros. O sea, el futuro no está escrito en una gráfica.
Ahora bien, si bien es cierto que el tiempo cuenta con muchos elementos cíclicos, eso no significa que carezca de los elementos lineales. En otras palabras, los patrones repetitivos se entrelazan constantemente con la secuencia progresiva de eventos. Lo viejo y lo nuevo marcan un camino único que combina lo conocido y desconocido de un modo bastante complejo. En conclusión, no podemos confiarnos demasiado, porque la vida te da sorpresas.
Trazar líneas en una gráfica, lamentablemente, no es suficiente para realizar proyecciones. Hablando de nuestras inversiones, el histórico del precio de un activo es obviamente relevante. Pero no es determinante. Hay que ver más allá. Uno de los errores más comunes es apoyarse en las glorias pasadas para crear un falso sentido de seguridad. La idea de que, debido a nuestros triunfos en el pasado, los triunfos en el futuro están garantizados. Este es un optimismo iluso.
Ahora bien, los inversores hacen pronosticos con la información disponible. De esta manera, se forman expectativas del futuro. Estas expectativas del futuro son muy importantes, porque las expectativas tienen un impacto en el comportamiento del presente. El inversor busca obtener una ventaja sobre los demás anticipándose. Y este es un proceso que le inyecta mucha originalidad a la progresión de los eventos.
Los mercados tienden a cumplir sus propias profecías. Y los mercados miran más al futuro que al pasado. Porque las acciones se toman hoy y los resultados se obtienen mañana. Para ganar en este juego, debemos adquirir conciencia de los distintos contextos. ¿Cuál es la política monetaria? ¿Cuál es la política fiscal? ¿Cuál es la situación geopolítica? ¿Cuál es la situación macroeconómica? ¿Cómo está la economía? ¿Y, finalmente, cómo será el futuro en relación al hoy?