A medida que la semana bursátil se acercaba a su fin, los mercados se encontraron en una encrucijada de noticias económicas, decisiones de política monetaria y expectativas sobre los movimientos gubernamentales. El mes de julio fue notablemente positivo, con el S&P 500 y el Nasdaq marcando su tercer y cuarto mes de ganancias consecutivas, respectivamente.
El retroceso del jueves vino impulsado por una mezcla de incertidumbre y cautela. Por un lado, la inminente fecha límite para nuevos aranceles del presidente Trump mantuvo a los inversores en vilo. Aunque se anunció una extensión de 90 días para México, el destino de las relaciones comerciales con otros socios sigue en el aire, lo que genera una gran preocupación en el mercado.
Por otro lado, la Reserva Federal se erigió como otra fuente de incertidumbre. A pesar de haber mantenido las tasas de interés estables, el presidente Jerome Powell se abstuvo de dar cualquier indicio claro sobre un posible recorte de tasas en septiembre. Esta cautela por parte de la Fed se vio reforzada por un reciente informe de inflación que mostró que el Índice de Gastos de Consumo Personal (PCE) se aceleró en junio, manteniéndose por encima del objetivo del 2%.
Mientras tanto, en el mundo de las grandes empresas, la historia fue muy diferente. Las acciones de Meta y Microsoft brillaron con luz propia, superando las expectativas con resultados financieros espectaculares. La confianza de los inversores en la apuesta de estas compañías por la inteligencia artificial se disparó, catapultando a Meta y a Microsoft. No obstante, las miradas están puestas ahora en los gigantes restantes de las "Magnificent Seven", Apple y Amazon, cuyos resultados se esperan con gran expectación.
En el rincón de las criptomonedas, Bitcoin navegó por su propio camino, relativamente desvinculado de la volatilidad diaria de los mercados tradicionales. A pesar de la caída del mercado bursátil, el sentimiento en el espacio de las criptomonedas se mantuvo cautelosamente optimista.



