¿Qué pasa en el mundo?, pues que hay más lío más que nunca en el Medio Oriente, donde se disputan por el petróleo, el poder y la religión. Y eso nos afecta a todos, porque, debido a las preocupaciones, el precio del oro negro se dispara y nos hace pagar más por la gasolina, la luz y hasta el pan. Esa presión inflacionaria podría obligar a los bancos centrales a subir aún más los intereses para frenar la inflación. O sea, hay que prepararse el cinturón y rezar para la paz.
ExxonMobil, por ejemplo, anunció un acuerdo para comprar Pioneer Natural Resources, el mayor operador en la Cuenca Pérmica, por 59,500 millones de dólares. La adquisición, la más grande de Exxon desde Mobil Oil en 1998, podría provocar más consolidación en el sector petrolero. Este sector es uno de los pocos sectores que está haciendo dinero en estos momentos.
Claro que el FMI advirtió de que la recuperación de la economía mundial está en peligro de debilitarse, debido en parte a que los hogares tienen que “hacer frente a un coste de la vida aún elevado” mientras se agotan los ahorros acumulados durante la pandemia. La economía estadounidense sigue siendo resistente y crecerá un 2.1% este año. Pero el crecimiento de la zona euro se espera que sea solo del 0.7%, lastrado por la economía alemana, que podría contraerse un 0.5%.
Mientras tanto, el mercado de Bitcoin, a pesar de que hay gente que vende sus BTC por miedo o por necesidad, el precio se mantiene y hasta rebota. Además, hay indicios de que hay nuevos compradores interesados en esta criptomoneda.
Por supuesto que hay problemas económicos globales, como la crisis de los bonos y la escasez de dinero. Hay dificultades para conseguir bitcoins, lo que puede provocar mucha volatilidad. Y hay una situación especial en el mercado de opciones, donde los que venden tienen más presión que los que compran. Todo esto puede hacer que el precio se mueva mucho, para arriba o para abajo. En definitiva, son tiempos complicados.



