La comunidad cripto siempre ha hecho grandes promesas. Lo que siempre se ha dicho es que la manera cripto es mucho mejor que las maneras del sistema financiero y bancario actual. De hecho, en muchas oportunidades, se ha utilizado la crisis financiera del 2008 como un ejemplo de lo que nunca pasaría en cripto. Por ahí circula un meme que resume este sentimiento: “Papá, ¿qué es un banco?, pregunta un niño en 2030”.
Al parecer, esta utopía libertaria al estilo salvaje oeste es mejor, porque el mercado es más eficiente en libertad absoluta siguiendo la tradición del liberalismo clásico. Este fundamentalismo de libre mercado combinado con una teoría de dinero duro y un fuerte espíritu anti-estatista se convierte en una epifanía para los nuevos conversores que expresan esta experiencia mística con un “Por fin, entiendo el dinero”.
Todo esto suena muy bonito (en teoría). Pero, ¿y el colapso de FTX? Los más duros desestiman el colapso marcando distancia como Pilatos. “FTX no es Bitcoin”. Este, por supuesto, es un recurso argumentativo muy usado por los comunistas y socialistas para defender su utopía. “No es el proyecto. Es la gente en el poder”. El ideal es perfecto. Pero la aplicación de ese ideal en esa oportunidad no lo fue. Por supuesto que no es lo mismo prometer la utopía que construir la utopía. Y no es lo mismo criticar desde la oposición que cumplir con lo prometido una vez en el poder.
Para bien o para mal, debemos aceptar que estos colapsos a la Lehman Brothers representan un duro golpe a la reputación y credibilidad del ecosistema cripto todo. Aquí vamos a pagar justos por pecadores. Y, a estas horas del partido, no podemos renegar de nuestros “locos”. Libertario o no, autocustodia o no, el precio cae para todos.
¿Se imaginan a un fondo de cobertura diciéndole a sus clientes que van comprar cripto en estos momentos? Es bastante ingenuo asumir que este golpe tan fuerte a la reputación y credibilidad no tendrá un efecto en la demanda. Esto significa que la recuperación seguramente tomará más tiempo de lo previsto debido a todos estos reveses. O, dicho de otra manera, no es cuestión de trazar líneas en una gráfica. No es cuestión de celebrar la caída como una gran oportunidad y nada más. Es decir, no podemos hablar del precio de Bitcoin sin tomar en cuenta la demanda. ¿De dónde saldrán los compradores?