La correlación entre Bitcoin (BTC) y los mercados de valores ha sido inusualmente alta desde mediados de marzo, lo que significa que las dos clases de activos han presentado un movimiento direccional casi idéntico. Este dato podría explicar por qué el repunte del 10% por encima de los USD 21,000 está siendo descartado por la mayoría de los traders, sobre todo teniendo en cuenta que los futuros del S&P 500 ganaron un 4% en dos días. Sin embargo, la actividad especulativa de Bitcoin y el mercado de derivados apoyan firmemente las recientes ganancias.
Curiosamente, el actual repunte del Bitcoin se produjo un día después de que la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca publicara un informe en el que se investigaba el uso de energía asociado a los activos digitales. El estudio recomendaba aplicar normas de fiabilidad y eficiencia energética. También sugería que las agencias federales proporcionaran asistencia técnica e iniciaran un proceso de colaboración con la industria.
Par Bitcoin/USD (anaranjado) frente al S&P 500 (azul). Fuente: TradingViewObsérvese cómo los picos y los valles de ambos gráficos tienden a coincidir, pero la correlación cambia a medida que las percepciones y las evaluaciones de riesgo de los inversores varían con el tiempo. Por ejemplo, entre mayo y julio de 2021, la correlación se invirtió la mayor parte del periodo. En general, el mercado de valores registró ganancias constantes mientras que los mercados de criptomonedas se desplomaron.
Y lo que es más importante, el gráfico de arriba muestra la enorme brecha que se ha abierto entre el Bitcoin y el mercado de valores cuando las acciones subieron desde mediados de julio hasta mediados de agosto. Una comparación utilizando la misma escala sería mejor, pero eso no funciona debido a la diferencia de volatilidad. Aun así, es razonable concluir que históricamente estas brechas tienden a cerrarse.
Los futuros del S&P 500 bajaron un 18% en 2022 hasta el 6 de septiembre, mientras que Bitcoin cayó un 60.5% durante el mismo periodo. Así que tiene sentido suponer que si el apetito de los inversores por los activos de riesgo vuelve, los activos con mayor volatilidad se comportarán mejor durante un repunte.



