¿Sabías que la política monetaria de los Estados Unidos no es tan caprichosa como los críticos del dólar dan a entender? No, no es que el gobierno de ese país se dedique a imprimir billetes verdes a su antojo para dominar el mundo. Hay una institución que se encarga de regular la oferta monetaria y la inflación: la Reserva Federal de los Estados Unidos.
La Reserva Federal es el banco central de los Estados Unidos, creado y supervisado por el Congreso. Aunque está formado por bancos privados, no busca el lucro, sino el bien común. Para ello, tiene un mandato dual: mantener el pleno empleo y controlar la inflación.
Pero no creas que la Reserva Federal hace lo que le da la gana. Sus decisiones se toman colectivamente, en el Comité Federal de Mercado Abierto, donde hay discusión y voto. Además, la Reserva Federal rinde cuentas al Congreso y al público, publicando informes y testimonios periódicamente.
Entonces, sería exageración decir el dólar no es una máquina de imprimir dinero al loco con el propósito de perjudicar al público, como la propaganda sugiere. ¿Por qué? Porque hay una serie de balances y chequeos para asegurar que se tomen decisiones a beneficio de todos.
Imagina que tienes un negocio y que cada mes tienes que pagar una parte de tus ingresos al gobierno. Eso se llama impuesto. Ahora imagina que el dinero que te queda después de pagar el impuesto cada vez vale menos. Eso se llama inflación. Y finalmente, imagina que el gobierno decide cuánto te cuesta pedir dinero prestado a un banco. Eso se llama tipo de interés.



