Ante todas las posibilidades que ha abierto el metaverso para nuevos productos, negocios, inversiones y relaciones; empresas, inversores e instituciones financieras ya están estudiando y realizando simulaciones para comprender los beneficios potenciales que pueden derivarse de las actividades en este entorno. Los activos digitales, el comercio de bienes, las divisas, las obras de arte, la capacitación de equipos, las presentaciones de proyectos, los programas de relación con el cliente y el comercio en vivo son solo algunos ejemplos de oportunidades en esta realidad virtual.
Sin embargo, para aprovechar todo lo que está diseñado en esta nueva perspectiva de negocios, es fundamental estar preparado para evitar estafas, errores y lagunas en los mecanismos de defensa de la plataforma. Esta importante advertencia y las posibles formas de abordar los desafíos de seguridad se presentan en el análisis "Metaverso: una espada de doble filo" (en traducción libre: "Metaverso: Uma Faca de dois Edges") realizado por Capco, una empresa de gestión y tecnología.
Por lo tanto, las organizaciones que tomen la iniciativa para mitigar estos problemas tendrán una ventaja competitiva al ofrecer estabilidad y seguridad a sus clientes, lo que sin duda conducirá a resultados financieros positivos, reputación en el mercado y liderazgo estratégico.
El análisis de Capco destaca esta necesidad ante un hecho mundial: a medida que la tecnología ha avanzado y ha traído todo tipo de facilidades a la vida cotidiana, la sociedad en su conjunto se ha vuelto cada vez más dependiente de los datos. Desde una simple conversación en aplicaciones de mensajería instantánea hasta un deseo de buenos días y transacciones comerciales y financieras complejas, todo pasa por una enorme cadena de información de alto valor que debe protegerse. Ya se han puesto en práctica algunos pasos importantes con la regulación de leyes creadas en todo el mundo especialmente para el tratamiento y protección de la información, como la Ley General de Protección de Datos (LGPD), que entró en vigor en Brasil en agosto de 2020.
El metaverso está formado por un conjunto de tecnologías, entre ellas la realidad aumentada, la realidad virtual y blockchain. A medida que este entorno se desarrolla y agrega más participantes, debería evolucionar para parecerse cada vez más a algo cercano a la realidad, y recopilará una gran cantidad de datos. Por lo tanto, será un entorno que tiende a tener ciberdelincuentes actuando para encontrar formas de piratear y dominar entornos en este universo virtual.