Con un par de comentarios, Jerome Powell, director de la Reserva Federal de los Estados Unidos, le volteo la tortilla al mercado. Los alcistas estaban contando con un panorama mucho más optimista en torno a las futuras medidas de la Reserva. Se supuso que la lucha contra la inflación iba por buen camino y que las tasas de interés no tendrían que subir muy por encima del 5%. Debido a estas suposiciones, el optimismo invadió el mercado y, en consecuencia, comenzó a circular un sentimiento alcista. Ahora, al parecer, estas suposiciones se están poniendo en entredicho. Porque todo parece indicar que la lucha contra la inflación no va por tan buen camino. Lo que haría necesario una mayor agresividad por parte de la Reserva en lo que a la política monetaria se refiere.
Lo que antes era optimismo ahora es duda y desilusión. El mercado esperaba un nuevo incremento del 0.25% para la próxima reunión. Sin embargo, ahora la posibilidad de un incremento del 0.50% vuelve a estar sobre la mesa. Todo depende de los datos en la medida que vayan llegando. En particular, hay que estar muy atentos de los datos de inflación y los datos del mercado laboral. Si los resultados son peores de lo anticipado, lo más temido se puede hacer una realidad. ¿Qué tememos? Mayores incrementos por más tiempo.
Antes de los comentarios de Powell, las expectativas y las valoraciones del mercado se basaban en una tasa final del 5%-5.25%. Luego, una pausa. Y, después, posiblemente, un eventual giro en lo monetario. O sea, el mundo como antes de la pandemia. Un retorno a los estímulos. Un retorno al crédito barato. Ahora ese escenario tan ideal no se está mostrando muy probable. Aún es posible. Pero, a partir de esta semana, es poco probable. Ahora podríamos estar hablando de una tasa final de 5.75%-6%. Esto implica que, nos guste o no, las expectativas y las valoraciones deben ajustarse al nuevo paradigma.
¿Todavía es posible evitar una recesión con unas tasas cercanas al 6%? No lo sabemos. Pero, ciertamente, ahora la idea de un aterrizaje suave es menos probable que antes. Debemos recordar que en este mundo de hoy lo que realmente mueve la economía es el crédito. Y no hay acreedor más importante en este planeta que la Reserva Federal. El costo del crédito influye directamente en la demanda. Y el nivel de demanda repercute profundamente en las valoraciones. En otras palabras, las decisiones de la Reserva Federal son un factor determinante para estimar el precio de Bitcoin.
Antes de comprar o vender, hay que sopesar muy detenidamente la política monetaria del momento. ¿Por qué? Bueno, porque invertir, en gran medida, es pronosticar. En el caso de los activos especulativos/no-productivos como Bitcoin, en especial, la liquidez es fundamental. ¿La demanda de mañana será mayor o menor a la demanda de hoy?